Y LA LUZ BRILLA EN MEDIO DE LA OSCURIDAD (Et lux in tenebris lucet)

Debido a mi profesión como psicólogo he revisado en varias oportunidades el libro El Hombre En Busca de Sentido, donde Viktor Frankl con un relato conmovedor, íntimo, sin caer en lo sórdido o truculento, va narrando de primera mano, cómo lo vivido y experimentado en un campo de concentración puede predisponer o reforzar la percepción de la propia vida como desprovista de sentido particular y de objetivo.

La búsqueda y realización del significado de la vida se manifiestan y al mismo tiempo se convierten en una necesidad no sólo con relación al sufrimiento, la culpa y la muerte (tríada trágica) que se puede padecer, sino también lo relacionado con el valor que le atribuimos al amor, al trabajo, al placer y todo lo que tiene que ver con el propio estilo de vida que llevamos. adversidad 2

Como psicólogo cada día constato y corroboro con mis pacientes la importancia de ayudarlos a cambiar o aceptar condiciones existenciales particulares que tienen que enfrentar. Desde mis pacientes he aprendido que no reconocer el sentido de un sufrimiento en el cuadro más general y amplio de lo que es el sistema bio-psico-social-noético, es un grave obstáculo para aceptar o modificar las actitudes relacionadas con el sufrimiento y poder transitar hacia el bienestar.

Tengo casos de abusos de menores, pacientes con pérdidas muy graves, como lo es perder hijos en menos de 2 meses, con enfermedades terminales y otros tantos de la no aceptación o comprensión de sentido en dichas experiencias. Como también tengo pacientes que encuentran un sentido en la sintomatología o cuadro que presentan como motivo de consulta y perciben un significado constructivo en él, como por ejemplo como una oportunidad para revisar y modificar su propia jerarquía de valores y objetivos existenciales. En estos últimos casos, se puede comenzar a tener una mejor disposición y actitud para cambiar o aceptar cualquier cosa sobre ellos mismos o sobre las circunstancias que los rodean.

A través de la mirada y enfoque del autor de la Logoterapia, he podido aprehender que la búsqueda de sentido no sólo tiene que ver con grandes o profundos temas, como la vida, la muerte, la libertad, el destino, el dolor inevitable, sino que se puede también encontrar en lo diario, en las actividades cotidianas, en lo que resulta un patrón de rutina, sólo que se pierde de vista el bosque para nada más ver el árbol,  perdemos la totalidad de lo que resulta ser una aventura personal, una Odisea que nos transforme en seres humanos diferentes, que podemos experimentar unidad interior.

luz-en-la-oscuridad_8X6761Todos pasamos por momentos de transición profunda que nos llevan a preguntarnos ¿cuál es el sentido de mi vida? ¿qué sentido tiene el trabajo que realizo?, ¿por qué Dios me quitó a mi hijo?, entre muchas cuestiones existenciales. Muchas de esas transiciones son inesperadas y provocadas por acontecimientos imprevistos y otras quedan fuera de nuestro control que pueden hacernos caer en una crisis existencial, crisis que se convierte en el escenario y caldo de cultivo para que la depresión y la muerte hagan aparición.

Por lo tanto, a diario tengo que buscar que mis pacientes llenen sus vidas de sentido, que clarifiquen sus valores personales, que amplíen el campo de posibilidades de acción frente a lo que viven en un momento dado; que puedan tomar las mejores decisiones de una forma responsable y cuando amerite, se acepte el sufrimiento.

Cuando mis pacientes le otorgan un sentido a sus vidas, están descubriendo los anhelos de su alma y la razón de su existencia, sintiendo que están experimentando la profunda unicidad de su ser y que pueden llevar una vida auténtica. En otras palabras, una vida de plenitud frente al contraste del “vacío o frustración existencial” al que se refiere Viktor Frankl, ese dolor psicológico de quienes no encuentran un significado para sus vidas ni tampoco se lo han dado.

El efecto psicológico más visible y palpable de esa oscuridad existencial es buscar de alguna manera escapar de la vida, llamando a la muerte, en un potencial humano no realizado.

Cuando se descubre esa luz que brilla en la oscuridad, se encuentran en ella razones para vivir y para ser felices, sin importar los obstáculos, los problemas o sufrimientos que puedan llegar. Y ¿quién mejor que él como ejemplo de esta afirmación? que para sobrevivir a las atrocidades de los campos de concentración, tuvo que encontrar todos los días una razón para vivir.

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A Frankl le gustaba citar a Nietzsche “Quien encuentra un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. Cuando Viktor Frankl salió de los campos de concentración Nazi, salió convencido de que la única razón por la que no se había suicidado era que la vida tenía un sentido y que su tarea consistía en descubrirlo.

A este respecto, la luz brilla en medio de la oscuridad (et lux in tenebris lucet), a pesar del sufrimiento terrible del que se pueda ser objeto, siempre es posible encontrar una razón para ser o para servir. Para vivir plenamente, y no sólo existir, hay que encontrarle un sentido a la vida.

Paradójicamente, las pérdidas y las heridas a menudo sirven de trampolín para descubrir una nueva orientación en la vida, ese sentido emerge de las pérdidas, reveses y decepciones. Lo terrible nos permite experimentar una libertad interior nueva y contemplar nuevos horizontes.

Es decir, tenemos la libertad de modificar nuestras actitudes frente a nuestras circunstancias para que las podamos vivir de una manera distinta y mejor. Preguntarnos ¿qué nuevas razones para vivir encontramos? Podemos salir enriquecidos y fortalecidos por una experiencia que pudo habernos destruido, transformar nuestras heridas en un camino hacia la sanación interior, encontrar recursos personales y ayudar a otros a sanar, convertirnos en “sanadores heridos”, donde podamos acompañarlos en el desarrollo de los movimientos que quiere realizar para que su vida, en los contextos y espacios que habita, se experimente libre y responsablemente, así como con un mayor sentido.

El pasado anuncia y pregona el futuro, mas no lo condiciona. Las líneas de nuestro pasado nos guían para dibujar nuestra historia personal y darnos, fortaleza y los méritos al trabajo esforzado de superación, coraje y valor. Es unir lo que ha sido separado, volver a los pasos de lo vivido para armar las piezas del rompecabezas de nuestra vida en un todo coherente, atar recuerdos dispersos, deseos no cumplidos, proyectos abandonados, sueños olvidados, para darle cabida a otras realidades y a un nuevo ser que da a luz en la oscuridad y alcanza su plenitud.

La luz que brilla en medio de la oscuridad (et lux in tenebris lucet) contiene las claves para los propósitos más profundos hacia los cuales el movimiento de nuestra vida nos lleva en oleadas sutiles a alcanzar las aspiraciones y anhelos del alma y tener un nuevo comienzo en la vida, vivir bajo la égida de la tríada positiva: la fraternidad, el coraje y la esperanza.

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“El espíritu es una fuerza invisible que se hace visible en todo lo que se vive”. Maya Angelou.

Siboney Pérez V. 

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