RECUERDA QUE ERES UN SER HUMANO

Tenemos que recordar de manera permanente nuestra condición distintiva en la escala de evolución de las especies que habitamos este planeta. Debemos recordarlo porque eso es lo que somos en esencia, somos Seres Humanos, solo que a veces parece que lo olvidamos, y entonces actuamos de manera deshumanizada, y nos convertimos en robots insensibles.

SENTIR2Siempre debemos recordar que somos Seres Humanos en las buenas y en las malas circunstancias. No permitamos que la tecnología y la indiferencia nos conviertan en máquinas ajenas a lo que pasa a nuestro alrededor.

Como raza humana hemos llegado a un punto tal de deshumanización que ya no nos asombran las atrocidades que en cualquier lugar del planeta a diario se cometen, y de los cuales somos testigos oculares en “tiempo real”, y no nos asombran ni asustan, porque se han vuelto costumbre y la costumbre insensibiliza, anula y anestesia los sentidos y los sentimientos hasta casi neutralizarlos, apagarlos o bloquearlos, incluso desdibujarlos.

Con el transcurrir del tiempo y con el avance de la tecnología, la vida ha cambiado, y aunque suene paradójico, lo ha hecho para bien y para mal. Debido a ello, actualmente disfrutamos de comodidades que nuestros antecesores no  fueron capaces de soñar o tan siquiera imaginar,  o donde muy pocos lo creyeron posible, así mismo, actos que ayer eran considerados como mínimo aberraciones, intolerables, imperdonables, hoy nos parecen cuasi-normales y ni un sonrojo o vergüenza asoma a nuestra cara, porque por la fuerza de la costumbre, de lo que forma parte de nuestra cotidianidad, se impone como realidad; hemos perdido la virtud de condolernos con el dolor ajeno y el asombro y la sorpresa no son atenuantes o pruebas en nuestro favor porque no lo manifestamos o compartimos.

Cada día más, cada momento, cada período de nuestra permanencia en el mundo, nos va acercando irremediablemente hacia un agujero negro que ensombrece nuestra existencia como seres humanos en la Tierra y, por tanto, nos aleja del resto de los seres vivos que habitan en él. Vemos ya síntomas alarmantes y preocupantes de una realidad que se quiere ocultar ante los ojos de una sociedad que camina sin rumbo.

0000308782Donde posemos nuestra mirada, la deshumanización que estamos manifestando, tapa nuestra visión de la realidad. Preferimos observar la realidad a través de una pantalla de teléfono o computadora, o cualquier juguete nuevo que prácticamente cada mes aparecen, antes que con nuestros propios ojos. La calidez humana del trato directo, íntimo, cercano, quizás está siendo relegado y va quedando en un segundo plano, por no decir, último. Estamos hipnotizados y absortos ante lo que está lejos de nuestra realidad y nos sentimos protegidos por una pantalla diminuta que podemos controlar con nuestras manos.

El nuevo paradigma de nuestra vida parece que fuese vivir a través de la pantalla del teléfono, y de las diferentes aplicaciones que podemos instalar en ellos, Twitter, Instagram, Facebook, Whatsapp, y otras tantas; generando una especie de supremacía sobre la gente. Los aparatos que nos brinda la tecnología se han convertido en una extensión de nuestro cuerpo, hasta tal punto, que de no tenerlos con nosotros, es sentir que nos han amputado o cercenado una parte vital del mismo, no concebimos “ser” y “estar” sin dichos aparatos.

A través del tiempo, navegamos por la naturaleza humana, entre el olvido y la ficción de vernos envueltos en unas vidas, en algunos casos, carentes de objetivos, pensando, sin embargo, que lo que pasa fuera de nuestro círculo de comodidad, de nuestra zona de seguridad, no existe y no existe porque no lo quiero ver o porque prefiero navegar otra realidad, la virtual. Las nuevas tecnologías permiten esconder nuestra personalidad y evitar enfrentarnos a los sentimientos de nuestros semejantes y a los propios. Es más fácil la evasión que la confrontación, más fácil el dedo en la tecla de una máquina, que el encuentro cara a cara.

Gracias a la tecnología y todos sus avances, tenemos la oportunidad de acortar distancias, acercarnos a aquellas personas que están físicamente lejos de nosotros, trabajar desde nuestras casas, agilidad en trámites, aprovechamiento del tiempo, etc. Es menester poder mantener el contacto con los que están lejos, pero más importante es mantenerlo con los que están cerca de nosotros.

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Tenemos que recuperar el que podamos disfrutar realmente de todo lo que nos ofrece este mundo. La posibilidad de sentir el calor de nuestros seres queridos, amistades y de aquellos con los que nos cruzamos diariamente, nuestros vecinos, compañeros de trabajo. El contacto humano es necesario, diálogos y encuentros constructivos, enriquecedores.

Tenemos que dejar de mirar la pantalla virtual por un momento y contemplar todo lo que sucede a nuestro alrededor, para sentir y experimentar que estamos vivos, que no somos robots, que somos Seres Humanos.

Es cierto que el mundo ha cambiado y es imprescindible adaptarse a los nuevos tiempos que nos acontecen, para poder avanzar hacia un futuro más cómodo y accesible, para no quedarnos anquilosados o convertirnos en fósiles, porque no supimos adaptarnos y ajustarnos a esos cambios.

Lo tecnológico, lo no humano es incomparablemente más poderoso, rápido, avasallador y paralelamente confuso, adictivo y agresivo. Supone la tecnificación y cosificación de la vida, con el inminente riesgo que suframos transformaciones arbitrarias y mutaciones imprevisibles en nuestra condición humana.

Por el contrario, lo humano, lo pensante y lo que siente, tiene en cambio, la fuerza de lo vivo, de lo inmediato a la persona, de lo encaminado hacia la convivencia, el compartir y el encuentro, la trascendencia. Parecieran causas perdidas de continuar este rumbo y sendero de lo deshumano, sin embargo, hay que alertar y hacer llamadas para que prevalezcan los sueños y las esperanzas de una razón vuelta contra sí misma.

Ante esta deshumanización de todo orden, acentuada por la “adoración y culto” a lo tecnológico y virtual, aún existe un rayo de esperanza, una luz que se enciende para alumbrar nuestra equivocación, que nos hace comprender que no vamos por buen camino, que esta no es la senda por la que el ser humano debe dirigir sus pasos.

No pasemos de la indiferencia a la soledad. El hombre ha conquistado la naturaleza, y todo obstáculo que se le ha presentado a lo largo de la historia. Ha llegado al espacio y posiblemente, algún día, llegará a las estrellas más recónditas de la Vía Láctea. Todo esto de nada habrá servido, sino recuperamos nuestra esencia de Seres Humanos. Las estrellas son distantes y frías y nuestro corazón y alma pueden volverse así, si los dejamos sumergidos en este mar de “escapismo virtual”, que ayuda a que la soledad se vuelva tragedia, desdicha e infelicidad.

La rehumanización es posible si los valores retornan y alumbran un nuevo sendero de luz y humanización. Con más urgencia que ayer, necesitamos que nuestra condición de Seres Humanos, se convierta en una celebración gozosa de la vida, de hombres y mujeres que se comprometan a cambiar el miedo en sosiego, el dolor en salud, la desesperación en calma y el llanto en esperanza.

Pros-y-Contras-de-salir-con-un-hombre-muy-sensible-2Puede ser difícil pero no imposible, aún tenemos algo de tiempo para cambiar las cosas y demostrarnos a nosotros mismos, que podemos ser humanos y que la deshumanización es un error que sólo nos lleva a la autodestrucción como seres vivos.

Deshacernos de la deshumanización existente. Volver a mirar la vida con nuestros propios ojos y no a través de la pantalla del teléfono móvil. Volver a lo que éramos sin negar la evolución tecnológica de nuestra propia humanidad.

Si vivimos de esta manera, nuestra humanidad tendrá el poder de manifestarse cercana frente a toda distancia, grata frente a toda ingratitud, exigente frente a toda ambigüedad, alegre frente a toda tristeza, amable ante todo rechazo, consistente ante toda debilidad, abierta ante puertas cerradas.

Nuestra humanidad es capaz de desatar un poder auténtico, una fuerza interior para convertir la vida en luz que ahuyente tinieblas, para retornar al perdón, convocar la paz y reencender los encuentros.

“La humanidad es como es: no se trata de cambiarla, sino de conocerla”. Gustave Flaubert

Vivir y Sentir. Video referencial>> Recuerda que eres humano

 

SIBONEY PÉREZ V.

 

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