PASAJEROS CON DESTINO A……

El fin de semana pasado estábamos P.C. y yo en el aeropuerto para realizar un viaje de placer, desde el viernes hasta el lunes, a una región situada al sur del país. El vuelo tuvo unas horas de retraso debido a las condiciones de clima imperante en la zona.

aeropuerto.gif

Para que las horas de espera no resultaran aburridas o pesadas, P.C. se entretuvo leyendo un libro y yo simplemente me puse a observar a las personas que estaban en la sala de espera o que transitaban por los diferentes pasillos.

Y así viendo una cotidianidad, se me pasaron las horas de espera, no me percaté del tiempo transcurrido hasta que sentí la mano de P.C. tomando la mía y escuché una voz que por los parlantes decía: “Líneas áreas XXX anuncia la salida de su vuelo YYY con destino a la ciudad de ZZZ, pasajeros, favor abordar por la salida de embarque N° 001”.

Un aeropuerto y todo lo que acontece en él, es una extraordinaria metáfora de la vida, porque de alguna manera vivir es hacer un viaje. Un viaje que puede ser maravilloso o un vía crucis, una pesadilla, un viaje espectacular o un valle de lágrimas, un viaje inolvidable, lleno de sorpresas, de alegría y felicidad.

Un viaje que necesariamente tenemos que hacer. Lo podemos disfrutar desde el mismo momento que lo ideamos, diseñamos y concretamos o puede ser una larga travesía y odisea que tenemos la obligación de preparar. El mismo puede ser una aventura con variadas y múltiples experiencias y aprendizajes, un trayecto rutinario, un plan concebido por nosotros, o un “tour” organizado por una agencia de viajes, un viaje personalizado o un viaje a un destino sin ningún encanto. La vida es así.

Ahora bien, cuando emprendemos un viaje, es importante decidir: ¿Qué cosas llevar como equipaje? La primera decisión es si viajaremos ligeros o con varias maletas; podemos llenar nuestra maleta de ilusiones, sueños, metas, planes y aventuras o de preocupaciones, estrés, conflictos, ansiedad y hasta enfermedad. La decisión es enteramente nuestra.

Otra decisión importante que tenemos que definir es ¿qué clase de pasajero seremos?. Podemos ir de prisa porque no queremos perder nuestro vuelo, y no tomamos pausas para contemplar las cosas desde una perspectiva diferente, desde las alturas. Contemplar el entorno, el paisaje, el cielo, las nubes y montañas o simplemente porque dejamos todo para última hora, viviendo casi al filo de la navaja.

joel-robinsonPodemos llevar más equipaje y maletas del que podemos cargar o manejar, y así ponemos a nuestras espaldas pesos muertos que detienen nuestras andar y entonces, le echamos la culpa a los demás por los obstáculos que no logramos derribar. Nos llenamos de rencores, de resentimientos. Podemos solo llevar bolsos de mano, con elementos sencillos y ligeros para no complicar nuestro día a día, o tal vez, no queremos asumir muchos compromisos, no quedarnos más tiempo del necesario en algún lugar.

También podemos ser de esos pasajeros que se detienen a mirar en las tiendas para “Matar el tiempo” y comprar algún obsequio para alguien o para nosotros mismos, o podemos ser de los que establecemos conversaciones, para hacer la espera más amena y entretenida. Encuentros que pueden resultar fugaces o convertirse en relaciones de larga duración.

Podemos ser como esos pasajeros que caminan lentamente, como si estuvieran absorbiendo cada detalle que sus ojos contemplan, deleitándose al son de un ritmo pausado y suspendiéndose en una espera inevitable. O podemos ser como esos pasajeros, que se adentran en sus computadoras y que de algún modo no se “desconectan” de su rutina diaria. O tal vez, como aquéllos que mientras esperan juegan con sus teléfonos móviles, mirando fotos y redes sociales, tal vez para enorgullecerse de los “likes” recibidos, como si estuvieran buscando aprobación de los demás.

Quizás seamos como los que miran una y otra vez sus “Boarding Pass”, como para asegurarse del número de vuelo, destino y asiento asignado, verificando de no equivocarse en el rumbo elegido o preguntándose qué pasará una vez que se llegue al destino final.

Y están los pasajeros como yo, que observan a otros pasajeros, una especie de “Voyeurismo impúdico” tratando de adentrarme en los vericuetos y laberintos del comportamiento humano, queriendo aprehender una realidad compartida por unos momentos.

Si, la vida es un viaje y nosotros permanentes pasajeros. En el momento de nuestro nacimiento comienza nuestro itinerario y a partir de ese evento, nos encontraremos con millones de hechos, emocionantes, dolorosos, alegres, divertidos y hasta sin sentido. Algunos de ellos, los escogemos nosotros, o creeremos haberlos elegido, otros llegarán sin que los podamos elegir. Unos los percibiremos como negativos y otros los viviremos como positivos.

El inicio de nuestra aventura, de nuestro viaje, es nacer. Llegamos al mundo con ticket de abordaje en la mano, solo que el destino final está en blanco para que nosotros podamos trazarlo.  Ahí está nuestra primera lección para iniciar el viaje, aceptar que la vida es un fluir maravilloso, indescriptible. Un viaje en el cual, tenemos que saber que todo es temporal, efímero, por tanto, nuestro viaje empezará teniendo que aprender a renunciar, a dejar atrás apegos y dependencias, las zonas de confort y nuestra “Placenta psicológica”, como yo la llamo. No podemos, no debemos aferrarnos a nada, a nadie, porque en la vida nada es seguro, no hay nada garantizado y no sabemos la validez y duración de ese ticket.

La vida es un viaje solo de ida, no hay pasaje de retorno, la nave en la que llegamos ya no existe. Cada día avanzamos algunos pasos. A veces, vamos muy pesados y otras, más ligeros. Lo mismo sucede con la velocidad y altitud, aunque por momentos creemos que llegaremos a destino en poco tiempo, nos damos cuenta que no siempre podemos manejarlo y que existen otros factores que apresuran o demorar nuestro andar. Mal tiempo, nubarrones o cielo despejado, o sencillamente, espacio aéreo congestionado y tenemos que esperar un mejor momento para que el despegue y aterrizaje sean seguros.

mente-soltarPuede ser que no nos guste el asiento asignado, que el o la sobrecargo que nos atiende no nos trate con cortesía o que la comida ofrecida no sea la mejor, o que la película que pasan ya la hayamos visto, o que el pasajero a nuestro lado se mueva mucho o nos toque un niño que no cesa de llorar, no importa, hay opciones. Siempre hay opciones.

Viviremos y experimentaremos distintas aventuras, unas de amor, de amistad, de miedo, de sorpresa, de llanto, de risas. Todos los instantes y momentos de nuestro viaje son particulares, únicos e irrepetibles y cómo los vivamos depende de nosotros. Cada itinerario tiene su propio riesgo y antes de embarcarse, hay que tener conocimiento de algunas coordenadas, tal vez para una falsa sensación de seguridad, porque ningún viaje es seguro.

La ruta suele tener numerosos obstáculos que nos harán dudar de si vale la pena seguir, si es la dirección correcta o si es necesario pasar por esas dificultades, hacer escalas intermedias o quedarnos un tiempo como “pasajeros en tránsito” para repensar y revisar nuestra bitácora de vuelo. Lo fundamental es seguir adelante, recordar las rutas ya transitadas pero no volver atrás, y tener claro el destino final disfrutando el trayecto a cada momento.

Iniciar cualquier tipo de viaje siempre nos trae preocupaciones, incertidumbres y problemas nuevos. Un viaje no es solo un cambio de paisaje, ni tampoco coleccionar postales o fotografías que ya hemos podido ver en una revista o incluso en la televisión. Significa tener la valentía y coraje  para decidir y actuar conforme a lo que queremos hacer de nuestra vida, con sus consecuencias y asumirlas, para bien o para mal.

Las paradas o escalas están a cada momento y nos permiten encontrarnos con otros pasajeros. Muchos se cruzan, pero son pocos los que se animan a acompañarnos mutuamente al menos una parte del largo trayecto. Otras veces, nosotros elegimos a quiénes nos acompañarán en nuestro viaje, elegimos la línea aérea de transporte, el lugar donde queremos ir, cómo queremos pasar nuestros días. Podemos diseñar un viaje a nuestra medida, en función de nuestras posibilidades, gustos, intereses y recursos, en función de lo que tenemos y deseamos. O podemos optar por un viaje estándar de esos que se ofrecen en las revista de turismo y adaptarnos a él porque el itinerario es trazado por otros y no se admiten cambios. Sin embargo, el mejor viaje es el viaje que hacemos nuestro, el que nosotros pensamos, soñamos y  vivimos. Así es la vida, es nuestro viaje.

Para saber si estamos viviendo la vida que queremos vivir tenemos que reflexionar sobre si sabemos a dónde queremos ir, si sabemos hacia dónde vamos y de dónde partimos. Cómo viajamos y con quién lo hacemos. Vamos a construir la vida a nuestra medida, a nuestro gusto y con nuestros objetivos, metas, deseos sueños y aspiraciones.

shutterstock_119794141Todos somos pasajeros con destino a algún lugar, y si queremos que este viaje, esta vida, sea un regalo para disfrutar, es mejor diseñarlo para que nos resulte lo mejor posible y llegar al destino deseado. De las decisiones que tomemos, de cómo lo preparemos y lo afrontemos va a depender cómo nos vaya en este viaje y que  nuestra vida cambie, mejore y se transforme para nuestro bienestar, porque una vez iniciado el viaje, solo resta abrocharse el cinturón y saber dónde están las salidas de emergencia.

Sé el capitán de tu propio vuelo, sigue atentamente las instrucciones de la torre de control que monitorea permanentemente el radar para que aterrices donde quieres hacerlo, si no lo haces, puede ser aterrizaje forzoso, accidentado y con daños mayores. Revisa el fuselaje, combustible, motores, manifiesto de carga y todos tus instrumentos de vuelo, escoge muy bien tu tripulación y especifica claramente, destino, velocidad, altitud y tiempo estimado de vuelo.

“Bienvenido a bordo y feliz viaje”.

“Al regreso de un viaje nos preguntamos si es la tierra que se ha empequeñecido o si somos nosotros, los que nos hemos engrandecido”. Paul Morand.

Siboney Pérez V.

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Coaching, Crecimiento Personal y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s