Y YO ME PREGUNTO

mujer-pensando-770x513Oigan, quiero que todos oigan, hoy quiero gritar al mundo mi verdad, pero escuchen bien, no es solo mi verdad, es la verdad que se desnuda ante nuestros ojos; sí, quiero que atiendan porque a pesar que vemos, no estamos mirando y a pesar que sentimos, nos estamos callando.

Nos estamos callando ante el pobre anciano, ante el muerto de hambre y ante el niño enfermo, y yo me pregunto ¿es que el hombre se ha vuelto despiadado?

No oímos el llanto que una madre derrama por su hijo, ni la voz de un amigo que nos pide auxilio, ni la queja de aquél que está herido, y yo me pregunto ¿nuestra misericordia a dónde se ha ido?

Callamos ante la lucha justa, ante el loco del que todo el mundo se burla y ante el amor puro que ya nadie busca, y yo me pregunto ¿tendrá nuestra alma posible cura?

No vemos la inmensa pobreza, la amenaza de una tercera guerra y la maldad que inunda a la tierra, y yo me pregunto ¿esperará más la humanidad entera?

No sentimos dulzura en las sonrisas ajenas, consuelo en las manos maternas y dolor ante la miseria más pequeña, y yo me pregunto ¿puede nuestro corazón soportar tantas penas?

No luchamos ante nuestra cobardía, ante aquél que se esconde en su rebeldía y ante la naturaleza que se muere cada día, y yo me pregunto ¿moriremos a merced de nuestra osadía?

No hablamos de las cosas pasadas, de las culpas que a cuestas son llevadas y ante la inocencia de los niños muchas veces robada, y yo me pregunto ¿es esto vivir la dimensión humana?

No reímos antes las cosas más sutiles, ante las personas que se muestran gentiles y ante un rostro cubierto por otoños tristes, y yo me pregunto Señor Dios, ¿por qué de este mundo te fuiste?

No nos alegran los amantes que cada noche se juntan, los niños que con sus caras ingenuas preguntan y los mares que bajo el cielo nos ofrecen su espuma, y yo me pregunto ¿qué pasa que nuestra garganta no se anuda?

No lloramos ante lo sincero y lo profundo, ante lo pequeño que es este mundo y ante los corazones que de odio se ponen oscuros, y yo me pregunto ¿tenemos por rostros duros escudos?

No preguntamos por la vejez y la juventud, de quién le dio a nuestras vidas eterna luz y de por qué hay hombres que todavía viven en esclavitud, y yo me pregunto ¿es que no vamos a cambiar de actitud?

No cantamos ante la llegada de la primavera, ante el beso que se nos da por vez primera y ante las ilusiones que se convierten en quimeras, y yo me pregunto ¿es esto lo que inspira a las almas buenas?

Sí amigos míos, yo me hago todas estas preguntas, ¿dónde están las anheladas respuestas?

SIN ENGAÑOS, SIN MENTIRAS

Se las voy a decir sin Evaluacion-de-Soluciones-Informaticas-1170x689-1200x545_cengaños, sin mentiras, sin palabras encubiertas.

Están en las verdades amargas, en las vivencias manchadas y en la desesperación, que en la duda, queda atada.

Están en los pasados errores y en cada uno de los aprendidos temores.

Están en la perversa crueldad y en la impotencia de aceptar un poco de felicidad.

Están en los gritos de impaciencia y en no reconocer los dictados de la conciencia.

Están en el villano egoísmo y en no hacernos responsables de nosotros mismos.

Están en la sonriente hipocresía y en la mano que roba con cortesía.

Están en la arraigada avaricia y, en cada una de las letras, que componen la palabra codicia.

Están en cada uno de los pensamientos y en cada hombre que no siente remordimientos.

Están en cada una de las ofensas y en cada mirada que se cubre de impurezas.

Están en la riqueza mal llevada y en cada voz, que sin razón, es levantada.

Están en cada puño que con violencia es dado y en cada recuerdo que queda hecho pedazos.

Están en cada látigo que al esclavo le es dado y en Cristo que fue crucificado.

Están en las profundas bajezas y en cada una de las débiles promesas.

Están en cada palabra hiriente y, en aquél, que sabe que siempre miente.

Están en cada voz que es oprimida y en cada niño, que sin nacer, moría.

Están en cada frase que dejó de ser escuchada y en cada mujer, que vilmente es golpeada.

Están en cada centímetro nuestro porque la humanidad poco a poco está muriendo.

Y están señores dentro de todo mí ser, porque fueron las respuestas que en mi mente encontré.

 
SIBONEY PÉREZ V.

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