UN PRINCIPIO, UN CAMINO, UN ADIÓS

UN PRINCIPIO

Otra vez 365 días llegan a su final, otro año que marcó el principio de muchas cosas: sueños, anhelos, metas por lograr. Proyectos y rumbos diversos que demandaron nuestra dedicación para plasmarlos y hacerlos realidad. Esperanzas e incertidumbres que nos acompañaron a sabiendas que caminábamos en tinieblas, sin tener la certeza de si podríamos terminar y concluir con éxito el viaje emprendido.

Cada uno de nosotros hizo promesas, intentos y votos de que este año sería diferente para manifestar nuestra existencia, para hacer la diferencia entre las distintas razones que nos impulsan a vivir y a no dejar tareas pendientes, porque no sabemos si tendremos otra oportunidad.

Fue el principio de un bosquejo, de un mapa y una ruta para darle significado a nuestros días, la razón para levantarnos y continuar, aún a pesar de los obstáculos y desvíos. Comenzábamos nuestro trayecto haciendo transacciones y  negociaciones con la vida para ver si al final, el resultado sería favorable a nosotros, o si por el contrario, sería el destino, al que le dejaríamos el timón de nuestro viaje, que asumiera el control de nuestra propia realidad.

Tuvimos que preparar el equipaje y hacer un inventario de lo que hay que llevar para hacer la travesía, para no ser cautivos de situaciones que nos hagan devolvernos o arrepentirnos. Saber que tenemos los recursos internos y la fortaleza para dar esos pasos y salir adelante, tener la suficiente fe en nosotros mismos.

UN CAMINO

La ruta puede ser larga o corta, dependiendo de las condiciones del viaje, de los pasajeros, del equipaje que llevamos y de las paradas que hagamos para detenernos a contemplar el paisaje. Podemos embelesarnos con su belleza y esplendor de días llenos de sol, o podemos perdernos en los laberintos de días oscuros y sombríos que de vez en cuando nos acompañan.

Seguramente, si repasamos el camino transitado este año, obtendremos un saldo que dejó aprendizaje, experiencia y otro nivel de conciencia que nos permitió crecer y transformarnos en mejores seres humanos, mejores personas y desempeñar mejor nuestros distintos roles.

Tal vez, nos descubrimos siendo mejores de lo que pensamos o nos creemos, quizás descubrimos quiénes somos realmente. Encontramos respuestas y surgieron más preguntas. Tomar conciencia y tener la voluntad y tiempo para detenernos y reflexionar, es un requisito indispensable para disfrutar y deleitarnos con el viaje.

Fue necesario revisar lo que llevábamos y teníamos que adquirir, ver el mapa y de vez en cuando, preguntar e indagar para cerciorarnos que íbamos en la dirección correcta, porque el mapa puede no ser exacto de la realidad que nos está representando. Hubo que mirar las señalizaciones y chequear la brújula para no perder nuestro norte y llegar al destino elegido.

Posiblemente nos extasiamos de las maravillas que el paisaje nos ofreció o nos sorprendimos por los obsequios inesperados  que nos encontramos. Hicimos cambios, ajustes y retomamos el camino, volvimos apreciar de nuevo la vida, reafirmando nuestras fortalezas para no darnos por vencidos. Tal vez aprendimos a valorar lo sencillo, lo simple, lo verdadero.

UN ADIÓS

El viaje ameritó cambios de ropa según el clima y temperatura de donde nos encontrábamos en un determinado momento, evaluar alternativas y tomar decisiones. Valles, montañas, baches y la promesa de un horizonte conquistado.

Los marineros saben que el viento a favor expande las alas. Pero para que eso sea así, es necesario soltar amarras y lastres que nos hacen más difícil el camino. Hay que desechar cosas, desprenderse de lo innecesario, sanar heridas, tristezas, miedos, rabias contenidas en nuestra historia personal. Nunca es tarde para retomar un camino o ruta diferente si queremos un mejor destino, una mejor existencia.

Es decirle adiós a ese equipaje que te retrasa, demora. Es rehacer las maletas con las cosas que verdaderamente importan y hacen que el viaje, la aventura, hayan valido la pena. Hay plenitud, éxtasis, pero también hay cansancio por todo lo que en estos 365 días tuvimos que realizar, por todo el esfuerzo personal para llegar a la “Tierra Prometida”.

Es decirle adiós a lo que ya no seremos, a los viajeros que nos acompañaron y que por diversas razones tomaron otras rutas, es destruir un YO para construir otro, más sano, más completo por la cúspide alcanzada, por la apertura de alma y corazón ante las experiencias obtenidas. Con una mirada interior más sabia y más contemplativa.

Un adiós siempre dolerá, sin embargo, es necesario para que renazca y se revele un nuevo ser. Nunca volveremos a ser los mismos después de esta travesía. Somos de nuevo bautizados por otra realidad, por el desafío de una nueva vida, por los descubrimientos y metamorfosis de nuestro mundo interior. Lo cotidiano se hace diferente y la vida se vuelve una lección.

Un Principio, un Camino, un Adiós, será un eterno ciclo para los seres humanos. Depende de cada uno de nosotros cómo lo transformemos y llevemos a término. Cambiar lo oscuro por el brillo de la luz, la muerte por la vida. Detenernos o seguir adelante. Intentar lo mejor cada día. Hacer y dejar un mundo diferente para quienes nos rodean.

¡ADIÓS 2015, BIENVENIDO 2016 !

SIBONEY PÉREZ V.


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Una respuesta a UN PRINCIPIO, UN CAMINO, UN ADIÓS

  1. jannincv dijo:

    Feliz inicio para el 2016

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