LO QUE EL TIEMPO ME DEJÓ

Nuevamente transcurrió el tiempo, hoy SIBONEYcumplo un año más de vida, un año más que ha dejado huellas en mí. No importa cuántos años cumplo de estar presente aquí, lo importante es que vivo, que puedo celebrar que nací.

¡Cómo pasa el tiempo!, ¡qué de cosas suceden mientras quitamos las páginas de los calendarios!, ¡qué de momentos se viven mientras los días van muriendo uno tras otro!, ¡qué de lágrimas se derraman en las horas de melancolía!, ¿cuántas risas hay en los minutos de alegría? Y ¿cuánta dicha en los segundos de felicidad?

Sí, hoy tengo un año más que festejar, un año nuevo para darle la bienvenida, para dar una mirada atrás, para soñar con lo que vendrá y por tener un presente que ya mañana no existirá.

Hoy sé todo lo que dejo en el pasado, todo eso que se transforma en el ayer, todas las cosas que se han acabado y las que no pudieron ser. ¿Cuántas cosas pasan en el transcurso de una vida?, muchas, unas ya olvidadas, otras que no perecerán, aquéllas que nos marcaron y las que nunca más volverán.

Imposible poner en cifras las experiencias que se han vivido en los pocos o muchos años que se tienen, un número no dice nada cuando de una vida humana se trata, ni se pueden contar las veces que una misma historia se ha repetido. Pero si puedo decir con palabras lo que ha significado para mí el vivir, el haber recorrido un camino que sé donde tuvo su principio pero no donde tendrá su fin, y es hablar de una historia, que quizás tan solo me interesa a mí.

Vuelvo mi vista hacia las sombras que han cubierto los días que se escapan de los años, sí, esos días que dejan recuerdos casi borrados y un vacío infinito en nuestras manos. Días que se añoran, que queremos guardar convirtiéndolos en un pasado que una y otra vez nos hace llorar, y que a veces como dioses, queremos adorar.

¿A dónde se van? nos preguntamos, ¿A borrar-el-pasadola eternidad o acaso los enterramos en nuestros corazones?, o ¿Se quedan vagando en la imaginación para engañarnos al hacernos creer que revivimos sus viejas emociones?

Sí, el tiempo pasa lento, silencioso, sin detenerse jamás; es ese compañero invisible que está contigo siempre, que marca la pauta desde que amanece hasta que anochece, y que solo cuando estás muerto, te deja en paz.

Puedo ver imágenes que narran mi vida y de cómo poco a poco llegué a ser lo que soy; sí, allí en ese lugar de donde las cosas no retornan, que es solo tuyo y que nadie te quita; es ese pasado que solo uno sabe que está ahí y que se comparte cuando quieres desenterrar secretos que por años han permanecido ocultos.

¡Cómo nos acaba el tiempo!, día a día vamos muriendo, vamos dejando un camino por andar; dejamos viejas herencias, ruinas de lo que una vez fuimos construyendo y tantas cosas de las que no se quieren hablar. Cada día que pasa se lleva algo de nosotros mismos y cada día que nace, nos trae nuevos espejismos; porque el tiempo no hace pausas, no descansa, él nos lleva a nuestro destino porque en su eterna ruta, nunca se ha perdido.

Mi amigo el tiempo, ¡Qué de cosas juntos hemos pasado!, han sido tantas las batallas que hemos librado, unas ganadas, otras perdidas, pero que han dejado en mí espíritu, valor y fortaleza para llevar las cargas que al alma aquejan. Instantes de angustia, tormento y drama ha sufrido mi corazón, y es cuando te he pedido impaciente, que me des una explicación para callar por siempre los ecos del dolor.

Me has puesto obstáculos que me hicieron desfallecer, que minaron mis fuerzas, que probaron mi fe y mis creencias y me dejaron a merced de mis flaquezas. Trampas que existen para hacernos vacilar en nuestros pasos y cejar en la lucha, que nos vuelven frágiles, indefensos y nos obligan a tomar atajos que no siempre queremos.

Compañero mío, dime ¿es cierto que tu perdonas y curas las viejas heridas? o ¿es un invento de nuestra fantasía para hacer de nuestra existencia una eterna mentira? Sí, si alivias nuestras dolencias y apaciguas las rencillas, calmas la furia y matas el odio que envenena; ese eres tú, mi amigo tiempo, dominas el  mundo, el universo. Me das momentos de gloria, fracasos y triunfos, me llenas de dudas y me asaltan mis temores porque haces que mi vida sea siempre una aventura.

No puedo tener resentimientos hacia ti ni fingir que no estás, es cierto, a veces me resultas extraño, lejano, inconquistable, ese héroe que no se deja vencer; pero entonces me miro al espejo, y en la imagen que reflejo, te veo a ti, que has pasado sereno dejando rastros en mi piel. Me tienes presa, me condenas y yo no me puedo defender. ¿Cómo detener el reloj para impedir que transcurras?, ¿cómo serle fiel a quién primero nos dejó?

Es cierto que he vivido instantes felices que le han dado luz y brillo a mis sentidos, y los he vivido intensamente, con entusiasmo y en toda su plenitud. Ha habido momentos en que he quedado a ciegas y he tropezado, y han sido muchas las veces que me he quedado sin respuestas. Pero tu tiempo, no has detenido tu marcha, avanzas firme, recto, sin llegar a retroceder y de nada sirve que te implore, porque tu ley es la que manda, y porque tú no tienes ninguna edad.

optimismo¿Cuántos ideales se han quedado truncos en tu infinito curso?, y ¿Cuántas horas de nuestra vida han sido inútiles?, cientos de miles ¿Verdad?, la humanidad entera ha caído en tu engaño porque nunca te podremos recobrar y ajeno nos resulta el consuelo, de que tú eres nuevo y que siempre te podemos estrenar.

Reclamas sin conceder plazo el legado que nos has prestado, no importa si ha sido breve o fugaz; cadenas invisibles nos atan a ti, amenaza que se cierne sobre nuestros sueños, que demanda pago pronto, deuda que tu vigilas con empeño, porque las llaves del futuro es el don último que podemos anhelar.

¿Es que acaso no albergas el perdón dentro de ti?, nos dejas morir en cada hora que se va, nos abandonas a lo inesperado, te burlas de nuestra razón y haces que de tu eternidad sintamos celos. ¿Sabes que he sentido miedo ante tu inmensidad? Sí, lo he tenido porque no sé si mis deseos serán cumplidos, o si tú te  enfurecerás conmigo.

¡Tiempo!, ¡tiempo!, ¡tiempo!, me has puestos tantas encrucijadas que a veces he dudado si habré sabido elegir; he estado ante tantas provocaciones que mis instintos se han negado a conocer, muchas son las veces en que me he despertado sin saber lo que iba hacer y otras en las que me quise perder, pero tu murmullo me dio aliento para seguir intentando y salvar los peligros que se encuentran en la mitad de nuestro recorrido.

Provocas mi ira cuando me dejas en oscuridad, cuando no puedo entender esos sentimientos que te destrozan o te traicionan, cuando me dejas agotado y tus leales segundos no mueren despacio. En lo más íntimo de mi siento envidia de tu libertad, de esa magia tuya para nunca volver atrás, para sacar valor y no regresar a los sitios que una vez se dejaron, y no se pueden volver a visitar.

Compañero infatigable, junto a ti he vivido cosas maravillosas, he sentido el calor de quienes me quieren, la generosidad de los juicios para con mis defectos y los suspiros que he tenido en mis ensueños. Has alumbrado mi mente con la verdad, he conocido la grandeza de las cosas pequeñas, pero amigo, no puedes negar lo cruel que es a veces la realidad y lo injusto que resulta hacer sacrificios, cuando el temor nos acecha y nos aleja de lo que queremos más.

He sido cobarde por ceder a mis impulsos, ofensas he dicho y a más de uno habré defraudado y quizás mi egoísmo me haya cegado; pero también es cierto que he tenido momentos amargos y que en más de una ocasión me he arrepentido. Muchos puentes difíciles he tenido que cruzar, a unas cuantas cosas les he dicho adiós y a otras tantas, he tenido que renunciar.

Y tú ¿qué es lo que has hecho? Guardar tan solo silencio porque te sabes infinito. En ti no existe la inquietud de padecer el castigo de que tan solo se vive una vez. No desmayas en tu fin y tus agujas no dejan de girar, los ruegos de súplica no te pueden convencer cuando la hora decisiva, a cada uno, le toca.

Déjame abrir las puertas para que el preludio de la espera comience aparecer; sé que no hay paredes ni murallas que te puedan detener, porque tus minutos son soldados indomables que no se pueden derrotar y que no hay poder humano, que tu arbitrio logre quebrantar.

celebracion

En mí no hay ingratitud, pero es que hay ratos en que no logro comprender porque nuestro ocaso llega sin avisar y porqué de tinieblas se cubre el final, y así, de repente apareces tú, y nos quedamos con palabras que siempre se quisieron pronunciar y nunca se dijeron, porque no era el momento o no era el lugar, y no pensamos si cada segundo es el último, o cada encuentro, la única oportunidad.

Siempre habrá algo que buscar o a alguien a quien dejar, instantes de agonía o que queramos vivir de prisa, pero el tiempo, el Dios Crono, siempre será preciso, aunque no siempre el mismo. Él estará ahí, infatigable, imperecedero, llevando el mensaje etéreo que será historia o tal vez leyenda.

Somos viajeros de paso con un equipaje prestado, ¿Cuándo es la partida?, no lo sabemos, conocemos como es la llegada pero no como será la salida y ese es el misterio que nunca se logrará descubrir o siquiera predecir; porque él, mi amigo el tiempo, siempre puede escapar cuando intentamos atraparlo o de darle vuelta atrás.

Es por eso que hoy, cuando cumplo un año más, me he preguntado ¿Qué es lo que celebro y por qué motivos tengo que brindar? Y me he contestado que tengo que brindar por todo lo que soy y poseo, porque no sé si cuando termine el día de hoy comenzará un año más para mí, porque no tengo la certeza que el milagro de estar viva para mañana, se vuelva a repetir, o de poder acumular los tesoros que guardo dentro de mí.

Y a quien hoy me pregunte ¿Cuáles son tus tesoros? Le diré, estos son todos, helos aquí, los que el tiempo me dejó.

SIBONEY PÉREZ V.

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2 respuestas a LO QUE EL TIEMPO ME DEJÓ

  1. ALBERTOJFH dijo:

    Feliz Día
    Agradecimiento por el Acompañamiento en una espacio de su compartir de Conocimientos y Herramientas…
    Donde Buscaba un Cambio y Visión donde Tenía que Buscarlo en Mí Ser y Hacer donde estaba y donde quería Éstar…
    Gracias Coach Guerrera @Aljofezh

    • Siboney dijo:

      Muchas gracias Alberto por tus palabras. Me complace mucho que este espacio te sea útil de alguna manera. Bienvenidos todos los aportes que quieras compartir. Cuídate y que Dios te bendiga.

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