MI CREDO

Creo en la belleza de una noche de estrellas, en la huella que queda al pisar en la arena, en el brillo de los ojos de un amante que espera, en las manos que te calman cuando sientes penas y, en las lágrimas que se derraman, cuando la soledad te llega.

Creo en la sinceridad de un amigo que con candidez te abraza, en el azul del cielo que todas las mañanas en el horizonte se alza, en la voz de alguien que te pregunta ¿qué te pasa?, en el hombre que se siente derrotado y sin embargo se levanta y, en la ternura de una madre, que a su hijo amamanta.

creerCreo en la verdad de un niño cuando te dice te quiero, en el recuerdo que guardas de tu primer beso, en las fotografías viejas de cuando eras pequeño, en el libro de poemas que cuidas con recelo y, en esa palabra hermosa, que significa abuelo.

Creo en aquél que no tiene nada que temer, en el amor que recibes y aspiras a devolver, en la duda que tienes y no sabes qué hacer, en el libro marcado que no has terminado de leer, y en la emoción que sientes, cuando tienes a quien querer.

Creo en todos los días porque anuncian algo nuevo, en el sonido de las hojas cuando las acaricia el viento, en el regalo que te dan y crees que es el más bello, en el minuto que esperas y se te hace lento y, en la mirada amorosa, que te deja inquieto.

Creo en una rosa que acaba de florecer, en el error que has cometido y volverás a cometer, en la alegría de aquéllos que tienen algo que ofrecer, en el dolor que ahora te aqueja y te preguntas ¿por qué? y, en la fragilidad de un niño, que acaba de nacer.

Creo en el vacío que deja un ser querido que se marcha, en las metas que tienes y nunca se alcanzan, en los pecados ocultos que a la conciencia manchan, en los sueños que tejes y la realidad desbarata y, en las noches intranquilas, que se hacen tan largas.

Creo en los ojos que te miran de frente, en las caricias de amor que tu piel siente, en el grito que lanzas cuando no hay nadie presente, en la decepción que sufres cuando alguien te miente y, en la venganza que tomas, si te hieren.

Creo en las arrugas de un rostro que ha llegado a su vejez, en la pasión de unos cuerpos cuando nadie los ve, en las fuerzas de unas manos que rezan por primera vez, en la firmeza de unos labios que dicen no sé y, en la esperanza que existe, en un después.

Creo en la libertad de las aves que sin rumbo vuelan, en el llanto reprimido que se convierte en queja, en los pensamientos que se van, cuando al aire arrojas piedras, en la desesperación que te entra cuando el ser amado se aleja y, en el miedo oculto de los hombres, que van a la guerra.

Creo en el sol que sin pausas siempre ilumina, en el placer de compartir con otros las cosas sencillas, en las horas de paz que das por perdidas, en el poder del hombre para crear grandes maravillas y, en el milagro de la mujer, para dar a luz una vida.

Creo en el misterio que se esconde en la inmensidad del mar, en los seres que se dejaVer-para-creern arrastrar por la vileza y el mal, en que hay cosas en ti que quisieras borrar, en que sin un por qué comienzas a llorar y, en la felicidad de una novia camino al altar.

Creo en la nobleza que hay en la fertilidad de la tierra, en esa piel que tocas y sientes que te quema, en las ilusiones que construyes y de repente se quiebran, en las veces que deseas que nadie te conociera y, en el éxtasis que hay, cuando dos seres se entregan.

Creo en los momentos en que sientes que no vales nada, en ese lazo de amor que sin saberlo te ata, en la gloria de los hombres que muy pronto se acaba, en el mendigo de la calle del que nadie se apiada y, en la vida misma, que poco a poco se acaba.

Creo en las veces en que parece que nadie te extraña, en la voz cálida que te despierta por las mañanas, en el amigo que con un gesto tus angustias calma, en el palpitar de una vida que se forma en las entrañas y, en el suspiro que se ahoga en la garganta.

Creo en la amargura de una historia que termina, en la sonrisa de un niño cuando con dulzura lo miras, en el orgullo de estar de pie después de tu última caída, en las cosas que te aprisionan y no puedes emprender la huida y, en esas tareas que realizas y no sientes fatiga.

Creo en la humildad de la naturaleza al ofrecernos sus riquezas, en la nostalgia de leer esas cartas viejas, en la herida de tu alma que nadie cierra, en los tantos que has lastimado sin darte cuenta y, en las esperanzas, que hoy sin querer entierras.

Creo en el nudo que se forma en el pecho si tienes que pedir perdón, en el tiempo que se fue y nunca más volvió, en los sentimientos que entregaste y alguien los perdió, en el deseo que pediste y nadie te lo cumplió y, en la omnipotencia de un hombre llamado Dios.

Creo en esos recuerdos que atesoras sin ningún motivo, en las promesas que hiciste y dejaste en el olvido, en las cosas que quieres y nos has conseguido y, en las renuncias que una madre hace por su hijo.

Creo en la incertidumbre de no saber a dónde vas, en la impaciencia que te entra por descubrir una verdad, en la certeza de tener una verdadera amistad, en los obstáculos que en el camino hay que conquistar y, en lo bello de poder vivir en libertad.

Creo en la furia que a veces corroe tus venas, en la complicidad de un encuentro a la luz de unas velas, en la inocencia que en la infancia se queda, en las sombras de un pasado que todavía no te deja y, en los anhelos, que con el tiempo se transforman en leyendas.

creer hoyCreo en el gozo de sentir que has hecho algo bueno, en los años por venir que todavía están lejos, en las luchas que enfrentas y en garras se convierten tus dedos, en las cenizas de un ayer que no volverán a ser fuego y, en las razones que hay, para que la existencia sea un infierno.

Creo en la violencia de un puño cerrado, en la victoria que al final te hace sentir cansado, en la boca que besa tu cuerpo en silencio y despacio, en unos ojos que de tristeza se han llenado y, en los dolores que te parten y te dejan destrozado.

Creo en la suavidad de una brisa ligera, en el rumor que en la noche a tus oídos se acerca, en la prisa de un amor que de pronto cesa, en los fantasmas que tu mente crea y, en el afecto que siembras y esperas que crezca.

Creo en la sabiduría que hay en un anciano, en las parejas que después de tanto tiempo se toman de las manos, en las palabras que dices y nadie las ha escuchado, en los pecados cometidos y no has confesado y, en lo difícil que es que ocurran los milagros.

Creo en el prójimo que te encuentras a tu paso, en las tentaciones que tienes que dejar a un lado, en el calor que compartes en un estrecho abrazo, en los ideales que concibes y permanecen callados y, sobretodo, creo en mí, porque soy un ser humano.

SIBONEY PÉREZ V.

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Una respuesta a MI CREDO

  1. Siboney dijo:

    Gracias por hacerlo y por decirlo.

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