EL PODER TERAPÉUTICO DEL PERDÓN

 

 Perdón

El perdón es una expresión de AMOR y Base de la ARMONÍA

Todo el mundo habla de perdón. Pide, promete o niega un perdón, critica al que perdona o condena al que no. Se habla de lo difícil que es, de lo encomiable, pero ¿qué es realmente el perdón? Perdonar no es un suceso, es un proceso, toma su tiempo.

A veces toma una vida, toma años. Es un proceso interno, que no tiene que ver con el otro, tiene que ver cada quien, cuánto tenemos que luchar con nosotros mismos, con nuestra autoestima, seguridad, valores. Tenemos que hacer una retrospección de nuestra vida para perdonar a ese ser y no volverlo a juzgar, no perder la confianza que una vez le otorgamos a ese ser que nos lastimó. Psicológicamente, es convertir una injusticia en una relación de amor para con otros. Tolerar o la impunidad no son sinónimo de perdonar.

¿QUÉ ES EL PERDÓN?

Significa conversión, purificación interior. Dejar de sentir resentimiento contra alguien que nos ha injuriado, lastimado o herido de alguna manera o que lo sentimos como tal.

¿ Qué ganamos con el PERDÓN?

El perdón posibilita:

El perdón supera el enojo y la culpa. Produce paz interior.

El perdón supera el enojo y la culpa. Produce paz interior.

  1. Que superemos el enojo y la culpa.
  2. Dignificar al ofendido no al ofensor.
  3. Es más un proceso intrapsíquico, introspectivo, interno.
  4. Nos produce paz interior.

Lo anterior nos lleva a que podamos resolver adecuadamente los conflictos; mejorar el bienestar psicológico y físico, le demos mayor estabilidad a las relaciones, disminuye el que estemos rumiando los problemas, la ansiedad, la depresión, por lo tanto, contribuye a que tengamos una mejor adaptación general de vida.

¿Quiénes no se sienten capaces de perdonar?

perdón4Los que aprenden a amar su odio, los que viven elucubrando y tienen sentimientos de venganza, rencor, vergüenza o culpa. El rencor es como  un pozo sin fondo. El perdón es la salida para los callejones oscuros del alma, donde habita el resentimiento, la venganza y la ira.

Cuando se odia, se actualiza el acto injurioso y el agresor se instala en el interior para volver a atacarnos. El odio reactualiza el pasado de los agravios para reafirmarlos y revivirlos, nos condena a estar presos de nosotros mismos. El problema es que quien no perdona, guarda resentimientos.

Por el contrario, el perdón no sólo libera del acto específico sino de todas las ofensas del pasado. Nos sana, nos da una nueva visión de las cosas. Nos baña con aguas que purifican el alma y el corazón y nuestra mente puede descansar.

¿CÓMO PERDONAR?

El perdón es esperanza y liberación. Perdonar es abandonar un triste pasado y encaminarse a un futuro positivo. En elaborar los asuntos que se dejaron sin terminar, abandonar los dolores pasados y avanzar por el bien de uno mismo.

Perdonar no es olvidar las experiencias, incluso el dolor que nos causaron, tienen mucho que enseñarnos, tanto en lo que se refiere a no volvernos víctimas,  como a no convertir a otros en nuestras víctimas. Ni víctimas ni victimarios. Perseguidores y acusados.

Tampoco “el perdón es absolución”. Cuando perdonamos al que nos ofendió o lastimó de alguna manera, no hay que absolverlo de las responsabilidades de sus hechos, ya que él sigue siendo responsable de lo que hizo y esa persona, también tiene que hacer las paces con el pasado, su propio proceso de purificación.

El perdón no consiste en despojarse de los propios sentimientos y desaparecerlos pensando que todo está bien, cuando en realidad no lo está, es simplemente dejar pasar las cosas, a pesar del dolor que nos causaron y que pueden seguir causando. Como dice una famosa canción de los Beatles, “Let It Be”.

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Perdonar es abandonar un triste pasado y encaminarse a un futuro positivo.

Perdonar no es una decisión  repentina, no puede forzarse, hay que trabajarlo, procesarlo, para que podamos con valentía, renacer y verlo como el resultado del enfrentamiento de experiencias  dolorosas y por supuesto, la cicatrización de las viejas heridas que permiten finalmente abrir nuestros corazones  al amor hacia uno mismo.

Lo primero tendríamos que hacer es aprender a perdonarnos a nosotros mismos, nuestros errores, nuestras culpas y desaciertos. “Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”. ¿Acaso nosotros no tendremos que ser perdonados por alguien?, ¿existirá una persona que también se siente lastimada o herida por nosotros?, ¿Nos cuesta pedir perdón?

Perdonar es un proceso interior, un signo de autoestima positiva, relegar emociones intensas vinculadas con nuestro pasado, pero fundamentalmente “perdonar” es aceptar que nada de lo que podamos hacer para castigar a otros,  servirá para curarnos.

¿Cómo saber si se ha perdonado? Cuando perdonamos a los demás y a nosotros mismos, sentimos que el hecho ya no nos quema, duele o atormenta, no olvidamos, pero aprendemos que cuando recordamos ese evento o suceso, le damos otro significado, reencuadramos y seguimos adelante con nuestras vidas. ¿Qué esperamos para perdonar y liberarnos de ese yugo limitante y demoledor?

“Felices los que  perdonan  a los otros y se perdonan  a sí mismos.” Jorge L. Borges.

“¿Queréis ser felices  un instante? Vengaos. ¿Queréis ser felices siempre? Perdonad” Henri Lacordaire.

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Perdonar es avanzar hacia la libertad personal.

 

Siboney Pérez V.

 

 

 

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2 respuestas a EL PODER TERAPÉUTICO DEL PERDÓN

  1. Ligia Margarita dijo:

    El perdón es una de las cosas que mas le cuesta al ser humano, el perdón de verdad, no el “te perdono” pero solo de labios para afuera, o l@ perdono pero no olvido, esos solo contribuyen a seguir teniendo pesadez en el alma y el corazón, solo sigue carcomiéndonos por dentro. Pienso que una parte que dificulta el perdonar es nuestro orgullo esa vocesita que continúa rumiando en el dolor que nos produjo la herida, porque mucha gente piensa que el perdonar es sinónimo de debilidad, cuando es todo lo contrario, ya que se requiere de un proceso de concientización, determinación, de estar dispuestos a sanar, y liberar la carga tan pesada que producen los odios y rencores. Es cerrar el circulo, pasar la página y estar dispuestos a continuar con nuestra vida siendo consientes de la elección que hicimos de perdonar y abriendo el corazón sabiendo que nuevamente nos puedan herir y de nuevo podamos perdonar, porque de eso se trata las experiencias que nos forjan y nos enseñan. El perdón es de las lecciones mas importantes y mas difíciles aprender y enseñar pero sin duda de las mas valiosas que nos harán llevar una vida mas armoniosa.

    • Siboney dijo:

      Asé es, hay que dejar el orgullo si queremos sanar de verdad. Es una gran fortaleza el pedir y el dar perdón.
      Es posible, que te puedan volver a herir o a lastimar, lo importante es ¿qué aprendizaje obtuviste de tus experiencias anteriores para manejarlo mejor y no salir lastimada?
      Es un acto de verdadera valentía y al mismo tiempo de gran humildad. Valor para pedirlo y humildad para otorgarlo.

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