EL ARTE DE LA NO ACCIÓN: WU- WEI

 

hydrangea-167255_150Desde tiempos inmemoriales, probablemente anteriores al taoísmo, algunos antiguos sabios chinos acuñaron un concepto cuya sola enunciación representa un inmenso logro en la historia del conocimiento filosófico a la par que es la expresión del método de conducta más sutil y poderoso que existe: el Wu–Wei o el arte de hacer desde la no acción. Esta extraordinaria paradoja fue desarrollada y expuesta por los grandes maestros taoístas, alcanzando su punto máximo con el gran Lao–Tse y su inmortal Tao Te King.

La propuesta de este paradójico hacer sin acción, se revela tan seductora como inalcanzable  si se trata de comprender desde una perspectiva limitada o reduccionista.

Es evidente que como occidentales, nuestra educación ha sido cimentada en los principios, de que por encima de los medios está la consecución de los objetivos, y que son los logros los que determinan ese apreciado valor social llamado éxito, que a veces de manera lastimosa tratamos de alcanzar incluso a costa de las conductas más destructoras tanto con uno mismo como con los demás.

Tal vez por ello, el Wu–Wei sea para nosotros, los occidentales, más difícil de comprender que para los pueblos de Oriente aunque, en realidad, el factor educacional es mucho menos condicionante que el deseo sincero que cada persona tenga de orientar su vida hacia la conquista de la paz interior. ¿Cómo es posible hacer desde la no acción?, ¿no son ambas ideas antagónicas? La práctica del Wu–Wei en la vida diaria no sólo es posible, sino que nos beneficia con unas ganancias extraordinarias en nuestra calidad de vida, tanto exterior como interior, de gran valor.

japan-74424_150Existen tres pautas principales sobre las que es posible desarrollar el Wu–Wei  y cuyo aprendizaje crea un esquema idóneo donde el arte del no acción puede manifestarse.

LA TRANQUILIDAD. Se la define como la virtud de no desasosegarse con facilidad y el dominio en la eliminación de los movimientos, tanto físicos, como emocionales y mentales, la brusquedad y la violencia, con su obtención lograremos un elemento imprescindible para la acción correcta en todos los órdenes de la vida. Si bien es cierto que la tranquilidad es un fruto que crece a la luz de la madurez y la experiencia, no es menos cierto que se trata de una actitud que podemos asumir y adaptar  a nuestra conducta a través de un aprendizaje consciente.

LA LIGEREZA. Dentro de la enseñanza taoísta, la definen como la virtud de no cargar de contenidos densos el significado de los sucesos en los que somos protagonista. tanto si son felices como si son trágicos, así como el dominio de discernir adecuadamente entre aquello que es importante y lo que no lo es o, dicho en palabras de los antiguos sabios, separar lo fundamental de lo accesorio. Es obvio que esta separación, realizada desde un cierto nivel de consciencia, invita necesariamente a ser liviano ya que, en realidad, aquello que es realmente importante “un hombre de verdad es capaz de llevarlo dentro de sí mismo”.

LA SENCILLEZ.  Si definimos la sencillez como la virtud de gestionar la vida con la menor inversión de tiempo, esfuerzo, energía y medios posibles, observaremos que el beneficio se multiplica en proporción directa a la reducción de la complejidad. Además, si en la virtud de la sencillez está presente la calidad intrínseca a la falta de artificio y la carencia de ostentación, encontraremos en esta conducta ante la vida, una de las más ambicionadas por los aspirantes a la maestría del Wu–Wei.

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El Wu–Wei no tiene nada que ver, ni con la pasividad, ni con la inactividad. Muy al contrario, siendo como es el arte de “permitir que las cosas sucedan siguiendo el flujo natural de existencia”, se puede afirmar que la no acción es la máxima expresión de la acción. Es decir, una acción auténtica y que brota de lo más profundo del ser, dejando al margen todas las artificiosas necesidades del ego. La acción libre de objetivos. Dentro de los factores que envuelven al Wu–Wei, lo que se define como la “acción libre de objetivos” representa su eje nuclear.

Los antiguos maestros se dieron cuenta de que si se le sustraía al ego la posibilidad de “hacer”, esa inactividad iba debilitándolo paulatinamente. Asimismo, siendo conscientes de que la inactividad es nociva en sí misma por la nula capacidad de aprendizaje que supone y por las secuelas que produce la paralización de la energía, desarrollaron la estrategizen-223385_150a de la “acción libre de objetivos”, cuya clave es que la energía no esté al servicio del ego para disfrazar sus carencias, satisfacer sus necesidades o proteger de sus miedos, sino ponerla al servicio del ser. Y es en este momento, cuando es posible que se establezca el tránsito mágico que va desde el hacer la no acción, pues el ser no hace, es. La posibilidad de transformarse en una manifestación profunda del poder superior, cuyos actos, por su propia naturaleza, estarán ya siempre al servicio del diseño divino.

 

Este breve cuento hindú puede ilustrar este punto. Un buscador espiritual con una fuerte tendencia a dejarse manipular por factores externos fue a visitar a un maestro para plantearle el siguiente problema: –Maestro, no soy capaz de alcanzar la paz interior. –¿Cuál es el motivo? –interrogó el maestro. –Lo ignoro. Por eso estoy aquí, buscando tu sabiduría y consejo. El maestro quedó pensativo unos instantes y dijo: –Vas a ir ahora mismo al cementerio. Allí te sentarás en medio de las tumbas y pasarás la mañana elevando toda suerte de elogios a los muertos. El discípulo obedeció y, una vez que hubo cumplido la tarea, regresó. –¿Has hecho lo que te dije? –preguntó el maestro. –Así lo he hecho –respondió el estudiante. –Bien; pues ahora volverás al cementerio y pasarás la tarde vertiendo insultos e injurias a los muertos. El discípulo volvió a cumplir lcandle-179298_150a orden del maestro. Llegada la noche, regresó de nuevo. –Maestro, durante la mañana he ensalzado las virtudes de los muertos con toda clases de elogios, pero por la tarde he ofendido gravemente a esos mismos muertos con grandes insultos. ¿Puedes decirme ahora el objetivo de tus mandatos? –¿Qué te contestaron los muertos? –preguntó a su vez el maestro–. ¿No se mostraron satisfechos y se vanagloriaron con tus alabanzas?, ¿tal vez se volvieron indignados y coléricos con tus insultos? –Pero, maestro, eso no es posible. ¿Cómo van a reaccionar si están muertos? –Pues eso es exactamente lo que has de esperar de ti mismo: la ausencia de reacciones, tanto ante las ofensas como ante las alabanzas. Si alguien te insulta y enciende tu cólera, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Si alguien te alaba e inflama tu vanidad, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Tu paz interior la tienes ahora en manos de los demás o en poder de los acontecimientos que te rodean. Ve y rompe esas cadenas, recupera tu libertad y entonces encontrarás la paz interior.

Sea un poco elevada, sí que podremos reencontrarnos, aunque sea en un tono más modesto, con algunos valores un tanto olvidados como los mencionados de la sencillez, tranquilidad, ligereza y anonimato. LA NO ACCIÓN se expresa: Libre de apegos. Desde el anonimato. Exclusivamente sobre el presente. Libre de propósito. Desde la espontaneidad,  Sin forzar nada ni a nadie. Libre de objetivos.  Desde la sinceridad. Sin manipular nada ni a nadie. Libre de interés.  Libre de cálculos. Poniendo la energía cada vez en una única y real acción; lo demás son ondas de ese acto.

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Siboney Pérez V.

 

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2 respuestas a EL ARTE DE LA NO ACCIÓN: WU- WEI

  1. Gilbert Paredes dijo:

    EL TIEMPO DE DIOS ES PERFECTO…..! a veces es importante, encontrarse así mismo, internalizar, reflexionar, y esperar que las aguas corran y que vuelvan a su cauce….! Lo interpreto de esta forma. Disfrutar de las cosas mas sencillas, encontrar el equilibrio para obtener la tranquilidad y estar siempre ligeros en ese viaje que iniciemos al estar solos, para llenar la mochila con nuevas experiencia motivadoras y frescas que nos brinden mejor calidad de vida…..Gracias por transmitirnos estas sabidurías.

  2. Siboney dijo:

    necesitamos tener más espacios de Wu Wei para recomponernos, reinventarnos y regenerarnos ante tantas vicisitudes, complicaciones y angustias que estamos viviendo. Parecernos más a la flor de loto, mantenernos tranquilos y serenos en el estanque de aguas turbulentas. Me alegra que mis artículos te sean útiles. Gracias

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