CANTO DE MELANCOLÍA

Escucho en el aire un concierto de violines y veo mil mariposas posarse en las flores de los jardines, y siguiendo este hermoso vals, se refleja en el horizonte el resplandor del sol y sus rayos llegan hasta mi lejano y triste farol. Entre la espuma de las blancas nubes siento que la ilusión de los sentidos con el transcurrir del tiempo, se esfuma.

manoEntre mis manos tengo un manojo de ingratos recuerdos y es tanto mi sufrimiento, que de mi sonrisa cruelmente me despojo. Lanzo al firmamento mi suspiro eterno y quiero en una estrella dejar mi sombra y en silencio, convertirme en estela de un viajero que de el mundo está sediento.

Pasajero que tiene en el alma tristeza y camina sin rumbo fijo en una turbia corriente, busca la belleza y no la encuentra porque es muy profundo el pozo de su agonía.

En la estancia se opaca mi fantasía y mi pequeña ilusión queda dormida, y sé que es grande la distancia, porque mi felicidad está escondida.

Sueño con el cielo y que en la fuente celestial me convierto en virgen y al mirarme en el transparente velo, veo que mi muerte junto con los ángeles por mí, gimen y cuando vuelvo a la realidad, de mi pecho se ha escapado mi anhelo.

Busco en el refugio mortal mi sombra de tristeza y pienso que es una locura vivir en un futuro que no es total y que con dulzura me sabe mentir.

Caigo en un inmenso abismo detrás de la pared de un atardecer y por mi insensato egoísmo, se apaga mi ser y no lo puedo mirar con indiferencia porque mi corazón habla, y en el olvido de un otoño, mi existencia se acaba. Todo lo he perdido, hasta mi libertad en una gran cascada, ningún retoño he dejado y mi ternura queda frustrada.

nostalgia1

Yo solía decir “es hermoso el mundo” y el eco lo susurraba en la lejanía, en la montaña se podía contemplar que lloraba mi estadía. En el sentimiento efímero, mi corazón queda muerto porque la luna no lo puede iluminar.

Es largo el camino de la muerte, y entre sus tinieblas quedo perdida, pero prefiero seguir entre sus arenas, que tener que vivir un amargo sueño que deja huellas de herida. Ahora viene el olvido de una oscura ilusión y junto al sueño prometido, se muere mi canción.

En esta soledad despiadada, queda la duda de lo vivido y por cadenas quedo atada, a la dura verdad de lo querido.

Lentamente me voy de manera imaginaria a la eternidad, y recito con nostalgia en la profunda lejanía, los tristes fragmentos de un canto lleno de melancolía.

Es un canto lleno de melancolía porque la laguna de mis ojos se extingue y se evapora, dejando secas todas mis horas de poca alegría y que me deja a merced de un viento que poco a poco me devora.

Estoy triste, y de mis entrañas surge la música de un arpa y mi mente se sumerge en su delicada maraña, y cual barco que zarpa de puerto dejando olas en el mar, mi pensamiento fugazmente como una gaviota se echa a volar.

Lloro y río, y de mi llanto bebo la copa vacía de una melodía y de mi sonrisa escribo una poesía que se convierte en un canto lleno de melancolía.

melancolia-d52cc937-705d-4569-868b-fea059e7561a.jpg

SIBONEY PÉREZ V. 

Anuncios
Publicado en Coaching, Crecimiento Personal | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

DESCUBRIENDO LA MISIÓN PERSONAL Y EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA III

Continuando la serie de este tema sobre descubrir nuestra misión personal y el sentido de la existencia, tengo que decir que son realidades futuras que se diseñan en el presente. Sin embargo, para que sea posible esa visión, ese camino, es indispensable que tengamos desapegos, que dejemos ir al pasado, cerremos ciclos y digamos adiós. Todo principio implica un final.

images

Terminar, soltar, dejar ir, es necesario sino queremos permanecer estancados, aferrados o prisioneros de realidades estériles. Los nuevos inicios y comienzos exigen que nos separemos del pasado, para que nuestros planes o proyectos no queden paralizados. Es enterrar lo que ya pasó, renunciar a lo viejo para que pueda nacer el deseo de mejorar, crecer, profundizar en las respuestas a la pregunta de ¿quiénes somos? Y prepararnos para realizar nuestro proyecto de vida.

Para que podamos superar pérdidas, dolores y sufrimientos, es necesario que tomemos conciencia de su presencia, darles entidad y atravesarlos, aunque quemen. La vida es una sucesión de renuncias y de pérdidas desde el momento que abrimos los ojos a este mundo.

Cada etapa de nuestra vida, de nuestro crecimiento como seres humanos, implica una separación, es ley natural, de vida. Para que haya vida, tiene que haber muerte. El árbol se desprende de sus hojas muertas para que nazcan otras; en nuestro ritmo de vida, la respiración, hay retención y expulsión. Liberamos aire para que pueda entrar nuevo aire.

Por lo tanto, para poder darle cabida a tu misión, hay que desprenderse y hasta deslastrarse del pasado. Cualquier transición de nuestra vida requiere renuncias, unas más grandes, dolorosas o difíciles que otras, pero renuncias al fin y al cabo.

Quiero recurrir para explicar muy bien este punto, al proceso de transformación y de renovación tanto de la mariposa, que para volar debe pasar, previamente, por el doloroso proceso de ser oruga, y del águila, que a cierta edad, tiene que tomar una seria y difícil decisión. A los 40 años sus uñas curvas y flexibles son tan largas que no consiguen agarrar a las presas de las cuales se alimenta, su pico alargado y puntiagudo comienza a curvarse apuntando contra el pecho peligrosamente y sus alas, envejecidas y pesadas por las gruesas plumas, hacen que volar sea una tarea muy difícil y complicada.

Cuando el momento llega, el águila vuela hacia lo alto de una montaña y se refugia en un nido próximo a una pared, donde no necesite volar. Entonces, comienza a golpear su pico contra la pared hasta conseguir arrancarlo; una vez arrancado, tiene que esperar a que nazca uno nuevo con el cual, después, tendrá que arrancar sus viejas uñas.

Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, será el momento para desprenderse de sus viejas plumas arrancándoselas con su nuevo pico. Después de cinco meses muy duros y dolorosos, donde vuelve a tener un pico fuerte y joven, plumas brillantes y sedosas y uñas útiles, el águila sale victoriosa ejecutando su vuelo de renovación y a partir de entonces dispondrá de 30 años más de vida, los años más gloriosos.

maxresdefault

Nosotros somos como esa águila. A lo largo de nuestra vida nos suceden situaciones similares, o tomamos decisiones importantes en y para nuestra vida o morimos en el intento y por tanto nos quedamos paralizados, a la deriva, dejándonos llevar por las circunstancias de la vida.

Debemos desprendernos de miedos, costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causan dolor. Solamente libres de la carga del pasado podremos aprovechar el valioso resultado que una renovación siempre trae consigo. Nosotros podemos desplegar nuestras alas y liberarnos de todo aquello que no nos sirve para que podamos avanzar y evolucionar. Es nuestra decisión si queremos renovarnos o morir.

Es verdad que tenemos miedo a lo desconocido, a arriesgar nuestra zona de comodidad. Pero te pregunto ¿vale la pena silenciar, reprimir, destruir tus sueños más anhelados por conservar tu seguridad?, ¿atormentar tu alma y tu corazón por mantener excusas o creencias de una vida cómoda y feliz?, ¿estarías dispuesto a renunciar a todo por un sueño en donde no hay la certeza de que se haga realidad? O ¿la sola idea, solo la idea, de renunciar y dejar lo conocido, te paraliza?

Cuando la vida pierde su sentido, se manifiesta en síntomas de melancolía, cambios de ánimo, aburrimiento, depresión, pesimismo. Hay una sensación generalizada de fastidio con la existencia, con la vida. Se sienten afligidas, descontentas, vacías.

Víktor Frankl habla de frustración o neurosis existencial. Hay la ausencia de una razón para vivir, no hay pasión, solo depresión y sentimientos de desesperanza, todo el mundo es de color negro, sombrío, sin emoción. Languideciendo poco a poco su llama de vida.

Hay momentos en que parece que ya hemos dado todo lo que teníamos. Pareciera como si hubiéramos agotado nuestras fuerzas, energías, ilusiones, sueños y que ya no tenemos nada más que aportar. Nuestra vida suele verse gris y envejecida. Nos encontramos entonces en una encrucijada, en un dilema existencial. O nos transformamos como las águilas o estaremos condenados a morir.

Vivir sin sentido, con amargura, pensando en que estamos desperdiciando nuestra existencia, es un poco como ir muriendo internamente. Los seres humanos estamos diseñados para renovarnos constantemente, capitalizando y reinvirtiendo las experiencias de la vida, buenas o malas.

La transformación simbolizada en este proceso que lleva el águila, representa un estado de gracia que se alcanza mediante el trabajo, la comprensión y el cumplimiento de las pruebas de iniciación que resultan de recuperar nuestro poder personal. Este proceso exige, que hagamos un alto en el camino, que nos resguardemos por algún tiempo. Volar hacia lo alto y comenzar un proceso de renovación.

Cuando comprendemos que es tiempo de cambiar y mejorar para poder experimentar la vida en su máxima plenitud, tenemos que entender que es un proceso largo, complicado y doloroso por el que tenemos que pasar, podemos tal vez tener ganas de rendirnos, pero no es momento de darnos por vencidos.

playas-ciudades-historia-y-todo-lo-demas-que-vas-a-descubrir-en-tus-proximas-vacaciones-en-colombia1_1

Para iniciar una transformación de vida que nos de ese sentido de misión y de existencia, debemos desearla y buscar aquello que nos motiva a ser mejores para generar un cambio real en nosotros, cambio que debe ser interno, para lo cual es necesario identificar aquellos obstáculos que no nos permiten avanzar y luego de identificar aquello que queremos cambiar, debemos actuar para resolverlo.

Como el águila, es necesario soltar, arrancar todo lo que no nos permite volar; soltar a lo que nos aferramos y sentimos apegos, malos sentimientos, malas historias. Vaciar nuestro ser de lo que nos hace daño para entonces poder llenarlo con lo positivo que merecemos, y así, vivir de manera plena y no sólo “sobrevivir”, como lo hacíamos antes.

Si crees o sientes que es hora de imprimirle un nuevo diseño o modelado a tu vida, si sientes que tu existencia está en un letargo, si no tienes ilusión por el nuevo día, si quieres cambiar el rumbo de tu existencia para darle más luz, brillo y color, contéstate estas preguntas:

  • ¿Qué es lo que en verdad quiero renovar en mi vida para que adquiera sentido y encuentre mi misión?
  • ¿Para qué la quiero renovar?
  • ¿Qué precio estoy dispuesto a pagar?
  • ¿A qué comodidades renuncio?
  • ¿De qué me tengo que despojar?
  • ¿Qué necesito para lograrlo?
  • ¿En qué cambiará mi vida si logro la renovación, misión y significado que busco y quiero?

Termino con los fragmentos de un poema de Zaida C. de Ramón.

Si alguna vez intentara
elevarse y no pudiera,
es tiempo de renovar
todas sus plumas ya viejas.

A la Roca se dirige,
contra ella se quebranta,
voluntariamente sufre
pero sale renovada.

Si el mal tiempo se avecina
y le alcanza la tormenta,
No teme, no sale huyendo;
nunca jamás se amedrenta.

Esta es la oportunidad,
el momento que esperaba;
con voluntad y valor
se dispone a traspasarla.

No tarda en subir muy alto;
alcanzó lo que anhelaba:
que el huracán con su fuerza
a la cima le elevara.

“Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. Pablo Neruda

SIBONEY PÉREZ V.

Publicado en Coaching, Crecimiento Personal, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

CUANDO LOS ÍDOLOS CAEN

Apareciste en mi vida sin permiso, sin tocar mi puerta y yo, sin querer defenderme, te dejé entrar. Con tu llegada iluminaste la obscuridad de la vida que traía y pude enterrar los vestigios de un corazón, que sin querer moría.

Te regalé lo que era y lo que dejaba de ser, todo lo que anhelaba y lo que no quería tener. Días de euforia, alegrías y éxtasis a tu lado pasé; tristeza y llanto también te entregué.

No imaginas como mi alma se regocijó cuando pude ver en tus ojos el arco iris del amor que bañó de colores un espíritu brotado de dolor, que tan sólo pedía calma para apaciguar sus temores, odios y rencores.

quando-amor-acontece

 

Me abriste tu mano para que extendiera la mía, caminaste conmigo y sentí tu compañía.

Dejé atrás la amargura y la mentira; quise ser otra para complacer tus caprichos, te llenaras de orgullo y me devolvieras cariño.

Recibí tu ternura y el calor de tu pecho, escuché tus consejos y las palabras de consuelo; quise devolvértelo todo porque sabía que cualquier cosa que te diera, sería muy poco.

Tenerte cerca me daba el más grande placer, no hacía falta que dijeras nada, porque yo igual me conformaba; sólo sentía que te quería y que me inundaba la agonía si te dejaba de tener.

Tus deseos grandes o pequeños, te los intenté conceder, hacerlos realidad. Quise darte algo de mi felicidad, llevarte a la gloria y que me dieras tu amistad.

Aciertos y errores contigo aprendí; callé mi furia y olvidé mi soledad. Oculté mi rostro bajo otro matiz, para esconder la falsedad que había dentro de mí.

Esperé que te entregaras como yo soñaba, confundí lo prohibido con lo sentido y los celos envenenaron mi piel, por guardar miedos que nunca te dejé ver.

De sombras se cubrió mi futuro al llevar a cuestas las culpas que mi razón calló, para no darte inquietudes con una historia que nunca se escribió.

Durante mucho tiempo fui hilvanando con dulzura aquel lazo de delicias y encantos que me unía a ti. Fui prisionera de mi incertidumbre y desafié senderos para caer en una hoguera sin fin.

Quise hacer de cada episodio de tu vida una sinfonía que resonara de manera invisible en las miradas de quien tanto te amaba. Me hice invencible ante tus penas y con paciencia me entregué, a la frágil cadena que no me dejaba alejarme de ti.

Más hoy, me invaden fuerzas y amenazas que no puedo descifrar porque al ponerte al descubierto, logré ver tu imagen despojada de su ideal y aunque quiero implorar, ahora sé quien eres en realidad. Amargo castigo el que tengo que padecer, por haber sido cobarde ante una ilusión que expira y que nunca llegué a conocer.

1455212858_439215_1455284851_noticia_normal

Condena que me enfurece por haber albergado fantasías y sueños inútiles, sacrificio vano para un héroe que nunca alcanzó el triunfo. Preludio de una tragedia que va coronando su plenitud y el despertar de un resentimiento, que demanda explicación ante la flaqueza y debilidad de un silencio, que no se convirtió en murmullo o en una respuesta.

Extraña y ajena me resulta la aventura que contigo quise emprender, trampas de un espejismo que en arenas movedizas después se convirtió. Ruinas de un engaño que por mucho tiempo me cegó; más ahora, al quitarme la venda, me ofrecen un ímpetu para elegir aquella encrucijada que me llevará lejos de aquí.

Devastadora es mi rabia ante la frustración que me deja este gran dolor, atormentando mi juicio con un martirio que se envanece frente al perdón. Reflejo de un destino que en algún momento me defraudó, al traicionar con vehemencia, las pasiones que mi mente secretamente escondió.

Confusión y desolación son los restos de una fiesta que jamás se celebró, porque tinieblas y dudas ensombrecieron el brillo de un principio que se derrumbó como el ocaso de una promesa pasajera.

Tantas cosas son las que hoy tengo que abandonar si quiero encontrar las huellas que me conduzcan al reencuentro de lo que un día yo fui. Vuelvo presa de un fracaso que me dejó sin aliento y vigor, pero retorno segura de poder cruzar de nuevo el camino con las cargas aprendidas, dejando a mis pasos, los atajos de instantes breves y fugaces, que no dejan herencia, que no dejan historias ni experiencias.

Rumbo nuevo que se me presenta en el horizonte al colocar ante mí, el espejo de la vida donde se transparentan sin sus máscaras, los rostros de los dioses falsos y donde descubres, que cuando tus ídolos caen, sus pedestales no puedes volver a levantar y lo que amabas de ellos, nunca más ha de volver a resucitar.

Frau-laesst-Voegel-fliegen

“Tu ídolo se ha deshecho en el polvo para mostrarte que el polvo de Dios es más grande que tu ídolo”. Rabindranath Tagore.

 

SIBONEY PÉREZ V.

Publicado en Coaching, Crecimiento Personal, Pareja, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

DESCUBRIENDO LA MISIÓN PERSONAL Y EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA II

Hace dos meses comencé con esta serie acerca de descubrir la misión personal y el sentido de nuestra existencia. Hoy quiero continuar dándote varios elementos y claves que puedan orientarte para que tú consigas la tuya y puedas de esta manera, sentirte realizado.

En mi trabajo como psicólogo y como coach, me he encontrado personas que la han descubierto y muchos otros, que la siguen buscando. Tal vez te preguntes ¿qué hace que algunos logren descubrirla y otros, pueden pasar toda la vida sin encontrarla? Es una incógnita lo que hace que esto sea así. Sin embargo, quiero hablarte de los obstáculos y desafíos que se nos pueden presentar durante este proceso de descubrir cuál es nuestra misión personal.

images (1)

Hay muchas personas que no son o están conscientes que vinieron a esta vida a cumplir una misión y por lo tanto, sus días se desarrollan sin pasión, arrastrada por el peso y el paso de la rutina diaria. Se sienten satisfechos, en apariencia, con su monotonía y opacidad en ella. Sin embargo, su misión, aunque no la reconozcan, los persigue en forma de sueños, fantasías de manera insistente. Pueden incluso experimentar una cierta desazón que, algunas veces, los lleva a ataques de ansiedad y depresión. Pero ella está allí, presente de manera inconsciente y actuando desde la sombra, de hecho, se convierte en la sombra o en parte de ella.

Hay otro grupo de personas que tienen problemas para descubrirla y perseguirla, otros, se sienten cómodos y satisfechos sólo con el compromiso, cumpliéndola de manera tangencial o indirectamente a través de otros, como el cónyuge, los hijos o en tareas que los acerquen a ella. Y existen otros que habiéndola encontrado, la abandonan para posteriormente sentirse insatisfechos consigo mismos. También están aquellos que se han negado a obedecer su llamado.

Lo cierto es que así como no podemos escapar del paso del tiempo, tampoco podemos escapar a nuestra misión. O la realizamos de manera voluntaria y aquiescente o bien, nos veremos atraídos por ella de una manera irremediable y a la fuerza. Por supuesto que aquí está implicado el libre albedrío y libertad personal para decidir qué hacer o no hacer, podemos rebelarnos y rechazar cumplirla, pero el precio que se pagará será muy alto.

images¿De qué forma nos resistimos a cumplir con nuestra misión y sentido de existencia?

Hay varias formas u obstáculos que se interponen en su búsqueda y alcance que debemos tener en cuenta:

  • La realidad que nos toca vivir en un momento dado. Muchas veces los problemas reales, que pueden ser temporales o permanentes, frustran nuestra búsqueda o la retrasan, entre ellos están, las enfermedades, necesidades económicas, responsabilidades, el aislamiento, falta de preparación y de competencias y otras más. Estas limitaciones son verdaderas y existen, no obstante, también pueden servir de estímulo y acicate para las personas que a pesar de ellas, deciden llevarla a cabo sin importar lo que cueste.

  • Nuestras creencias. Ellas son la certeza absoluta que tenemos acerca de lo que significa algo para nosotros y que asumimos como una convicción y verdad irrefutables, cuando en realidad no lo son. Hay creencias que nos empoderan y creencias que nos limitan a la hora de encontrar nuestro sentido de existencia .

Tenemos que buscar y descubrir nuestra misión, ahondando en ellas y yendo más allá de un mero razonamiento y análisis intelectual. Encontrar el sentido de la propia vida está representado por encontrar esa misión personal, y cada quien debe descubrir la suya propia. Tenemos que descubrir que nos enciende, apasiona, estimula, nos entusiasma, nos hace sentir creativos e inmensamente satisfechos cuando le entregamos y damos al mundo una contribución única. Somos libres de escoger nuestro destino de acuerdo con nuestro ser auténtico y debemos ser responsables de asumir las consecuencias de esa escogencia.

Ciertamente que esta búsqueda puede generar ansiedad, temor, incertidumbre, pues nos enfrentamos a lo desconocido y no podemos predecir a dónde nos llevará una determinada elección; podemos cometer errores, sentir que fracasamos y todo esto nos lleva a exigirnos mucho de nosotros. Podemos creer que si podremos o por el contrario, darnos por vencidos ante las primeras piedras del camino.

6-Razones-Por-Las-Que-El-Fracaso-Fortalece

Sin embargo, cuando estamos verdaderamente comprometidos y enganchados con esa misión de vida, sentimos que estos temores se disipan poco a poco y le van dando lugar a la satisfacción y al sentimiento de plenitud y armonía interior. Hay una verdadera transformación de esos miedos y temores en un entusiasmo apasionado y renovado.

Aquí es importante tener en cuenta que si los temores, la ansiedad y el sufrimiento persisten, deben ser tomados como una señal que no estamos en el camino adecuado para nosotros y hay que tomar una nueva dirección. El descubrimiento y la realización de tu misión sólo pueden traer como resultado alegría, felicidad, creatividad y un deseo profundo de vivir más plenamente, es seguir el impulso de tu corazón.  

 

  • La resistencia psicológica. Aquí entran en juego factores inconscientes en nosotros mismos que manifiestan su desaprobación frente al proyecto consciente. Es importante comprender el mensaje que nuestra resistencia nos transmite a nosotros mismos, de alguna manera nos dice que el objetivo que tenemos en la mira no contempla todas las necesidades, es decir, no es del todo ecológica para con nosotros mismos o para con los demás.

 

La resistencia nos revela que debemos hacer cambios grandes, y tal vez, drásticos en nuestras vidas. La walking-alone1resistencia también nos indica que podemos estar aproximándonos a algo importante para nosotros. Debemos aceptarla, acogerla, dejar que surja, darle identidad y convertirla en una aliada para que nos ayude a discernir y a cumplir con nuestra verdadera misión de vida y sentido de existencia.

En la próxima entrega te hablaré sobre las transiciones por las que debemos pasar para poder encontrar nuestra misión.

“Las pasiones son los viajes del corazón”. Paul Morand

SIBONEY PÉREZ V.

Publicado en Coaching, Crecimiento Personal, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

MIENTRAS TÚ DORMIAS

Esta tarde mi niña, te quedaste dormida sobre mi regazo cuando con una canción de cuna yo te arrullaba y, abrigándote con el calor de mi más tierno abrazo, vi que en tu rostro una débil sonrisa se dibujaba.

mama-con-bebe-2

Y así mientras dormías ¡tan serena!, ¡tan relajada!, te miré como nunca lo había hecho. Miré todo tu cuerpo que tan frágil y pequeño, se había entregado a la dulzura de un bello sueño; acaricié todos tus cabellos, que fueron la más fina seda que hayan tocado mis dedos; guardé tus suaves y delicadas manos dentro de las mías y sentí que tenía el mejor regalo, que nadie más podría ofrecerme.

¡Qué piel tan blanca la que mis ojos contemplaban! Que dejarían ciego al que con impureza te mirara y yo, que la tenía toda para mí apenas la rozaba, por temor a que sin querer mis manos te lastimaran.

Sí mi niña, mientras dormías yo te miraba, y tu cuerpecito sobre el mío se estiraba, ignorando que había unos ojos que sin permiso, tu dulce dormir vigilaban. Yo te abrazaba tan fuerte como podía porque confiaba, que mientras así te tuviera, nada malo te pasaría.

No me cansaba de mirarte, y mientras lo hacía, pensaba si me alcanzaría la vida para ayudarte a crecer y poder ver el día, en que ya tú no serías mi niña, sino toda una mujer. ¡Qué rápido pasará tu corta infancia!, dejando atrás la ternura que hoy trasluce tu inocencia.

Para cuando ese día llegue, ya no te podré cargar, porque tu cuerpo, será tan grande como el mío y tu cuarto, ya no estará decorado con los tantos juguetes preferidos, porque le habrán dado paso a los regalos, que te hará el ser, por ti querido.

getfile.aspx

Ya no hablarás sola con tus pequeñas muñecas, ni preguntarás ansiosa cuántas velas te tocan de cumpleaños; tampoco vendrás a mí para que te lea el cuento de la cenicienta, porque el príncipe azul que esperabas, entonces habrá llegado.

No tejeré las largas trenzas que todas las mañanas adornaban tu cabeza; ya no llorarás con los payasos que te asustaban en tus fiestas, ni me llamarás gritando, cuando en la noche, una pesadilla te despierta.

Niña mía, ya no te veré sentada en los escalones de la escuela, ni me enseñarás tus tareas con las letras a medio trazar; pero si veré con que cuidado guardas en un libro una rosa vieja y te sonrojarás, cuando te diga, que eso significa amar.

¡Qué rápido se irán los días niña mía!, ¿dónde se quedarán grabados estos gratos recuerdos?, en tu ropita guardada?, ¿en los dibujos que me pintabas?, o ¿en el álbum de fotografías?

Mi niña, mi niña querida, no tengo tesoros que darte para igualar lo que en estos momentos tú me das, sólo tengo el gran amor que nace del mirarte y el gozo de saber que, sobre mi cuerpo, dormida te quedaste.

Sí mi niña, crecerás y yo tendré que entregarte al mundo, y lo haré, aunque con un inmenso dolor que se anidará dentro de mí en lo más profundo. Te irás de mi lado porque el destino así lo reclama, ya no buscarás el calor de mis viejos brazos, sino, el que te brinda, a quien tu corazón le hayas entregado.

qué-viva-la-mamá-y-el-bebé

Te veré partir en busca de tu felicidad porque sé que a mi lado no la encontrarás, sólo te pediré que no llores cuando te marches, porque un dolor tuyo es lo que más me haría sufrir.

Tristes pensamientos los que me acompañan mientras duermes; no quisiera que despertaras para tenerte más tiempo cerca de mí, para que tu cabecita siga descansando sobre mi pecho y que tu lento respirar me haga volver a vivir.

¿Cuántas canciones de cuna te he cantado?, ¿cuántas veces por un llanto tuyo me he desvelado? Y, ¿cuántas veces en mis oraciones por ti he rezado?, no me importa el número, ya lo he olvidado; sólo sé que te tengo ahora como a nadie he tenido y que, hasta el día de mi muerte, serás mi don más bendito.

Decirte estas cosas cuando estás despierta no podría, porque tu niñez angelical no lo entendería; sigue durmiendo niña mía, que tu sueño es remanso de paz y de sosiego para un alma que llora mientras tu dormir, con ojos de amor contemplo.

¡Qué hermosa es esta tarde! Donde el sol arropa con su luz los mares, los jardines y las calles. ¿Hermosa?, sí, pero más hermosa es tu cara rosada que refleja más de mil paisajes y hermosa tu sonrisa, que envidian en el cielo hasta los más bellos ángeles.

Duerme mi niña, duerme, que mis brazos aún no están cansados y mis ojos no terminan de descifrar los secretos, que en los tuyos, hay guardados y mi alma, todavía se regocija e ilumina porque tu no has despertado.

Quisiera que el tiempo transcurriera lento, que cada minuto fuera eterno para tenerte por siempre así, como ahora te tengo, y poder seguir imaginando que eres mi sol, la luz de mis días y de mis horas y el motivo de todas mis alegrías.

¿Cómo hacer para aprisionar al tiempo en este momento sublime?, un efímero momento en que dos cuerpos se juntan, entregándose lo más sincero y limpio de sus sentimientos. Pero el tiempo mi niña es inexorable, y en cualquier instante tu despertarás, y tu sueño, que hoy ha sido mi más grande objeto de admiración, será un recuerdo agradable, que con nada de lo que de ahora en adelante yo viva, tendrá comparación.

Todavía no llega ese instante y te pido que me concedas unos segundos más mi pequeña niña, para seguir acariciando tus cabellos y besar tu cuerpo.

Hace horas que dejé de cantarte para que mi voz no rompiera este silencio y no perturbar tu cándido sueño; pero no he dejado de mirarte, de mirar a mi bella niña que en mis brazos se ha quedado dormida, y cuyo corazón, junto con el mío al unísono latía.

Ya vas a despertar, has empezado a moverte, tus labios rojos buscan desesperados mi pecho caliente y tus ojos, se abren frente a los míos, que lloran de emoción porque a la vida tú regresarás.

acariciar-2

Pero mi niña, antes que despiertes por completo, antes que tu cara se separe de la mía, antes que tus brazos dejen de abrigar mi cuerpo y antes que tu calor ya no se confunda con el mío, déjame dar gracias a Dios porque me permitió mirarte, mientras tú, en mi regazo dormías.

“Un hijo es una pregunta que le hacemos al destino”. José María Pemán

SIBONEY PÉREZ V.

 

 

Publicado en Coaching, Crecimiento Personal, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

DESCUBRIENDO LA MISIÓN PERSONAL Y EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA. I PARTE.

Con mucha frecuencia llegan a mi consultorio personas que se cuestionan el sentido de su existencia y me preguntan ¿para qué vivo?, ¿qué sentido tiene que yo viva? O me dicen, “no sé qué hacer con mi vida”, “no tengo nada que inspire mis días” o “no tengo una razón para levantarme y repito el mismo día, todos los días”.

images 2Estas preguntas o expresiones están reflejando un gran y profundo vacío existencial, que solo repite, como si se estuviera dentro de una rueda de hámster, el ciclo levantarse, comer, trabajar, dormir o nacer, crecer, reproducirse y morir. 

Además del vacío o frustración existencial, esto degenera en ansiedad, soledad, miedo, desorientación, depresión y otras dolencias, que a la postre, inhabilitan a la persona de muchas maneras. Es el dolor psicológico de aquellos que no han encontrado significados para sus vidas ni tampoco se lo han dado.

Muchas personas llegan desesperadas y con fuertes dudas sobre el sentido de sus vidas. Esto quiere decir que la persona percibe de manera dramática, y a veces catastrófica, la importancia de un sentido que justifique su existencia y ve muy negro el horizonte, cuando no está en posibilidad de percibir, la misión que se le ha confiado y a la cual desea dar una respuesta satisfactoria.

Viktor Frankl decía que “La persona tiene una fuerza primaria para buscarle sentido a su vida. Cuando no lo encuentra cae en la crisis existencial. El hombre necesita una razón, un motivo, más allá de lo estrictamente material para ser feliz”.

Para él, esta búsqueda de sentido y significado ayuda a la salud mental. En línea con Frankl, el filósofo Nietzsche expresaba “Quien tiene un por qué para vivir puede soportar cualquier cómo”. En otras palabras, quien encuentra su misión, encuentra en ella razones para vivir y para ser felices, sin importar los obstáculos que deba superar.

Como creaciones y seres inteligentes que somos, debemos darle un sentido a nuestras acciones, vivencias y experiencias que diariamente experimentamos, al hacerlo, estamos comenzando a darle un sentido a nuestra vida o estamos descubriendo nuestra misión personal.

images33Para descubrir la misión personal hay que enfocarse en encontrar las respuestas a preguntas tales como, ¿quién soy? ¿qué quiero de mí? ¿qué quiero para mi presente y mi futuro? ¿qué me hace feliz? ¿qué cosas son importantes en mi vida? Y otras tantas del mismo tenor.

Por supuesto, esta búsqueda o aventura, supone que se haga por tramos, fases o etapas, porque todas las respuestas que se consigan, están profundamente conectadas a un conocimiento de uno mismo, y eso requiere a su vez, que profundicemos en nuestro interior, en nuestra identidad. Requiere valentía, dudas, cuestionamientos, enfrentamientos y luchas con nosotros mismos.

Descubrir nuestra misión personal y el sentido de nuestra existencia, requiere que nos convirtamos en verdaderos guerreros que emprenden una aventura en donde habrá muchos desafíos y pruebas duras, que demandan estoicismo y muchos recursos internos para superarlas, pero sabiendo que al final nos espera la victoria, la gloria y una verdadera transformación interna.

El logro de esa transformación se da solo cuando hemos podido comprender lo que la vida nos está pidiendo y nosotros estamos dispuestos a entregar.

Nuestra misión personal da respuestas a esas necesidades de realización y expansión, según nuestra identidad, que todos tenemos de sentirnos útiles o sirviendo a algo o alguien. Por eso la misión es única para cada quien; no hay dos misiones iguales porque cada una responde a características propias de la persona, se origina en lo más profundo del corazón y del alma humana.

Es por ello, que puede adquirir múltiples formas y maneras de expresarse y llevarla a cabo. Puede ser, que solo cambiemos aspectos relacionados con un área en particular, por ejemplo, hacer lo que sabemos hacer en contextos diferente, desarrollar nuestras aptitudes,  estudiar otras cosas, cambiar de trabajo, emprender un negocio propio.

En otras ocasiones, puede resultar en que modifiquemos o desarrollemos nuevas actitudes o cambiar de carrera, estudios, trabajo, residencia, y en otras, consiste en elegir un nuevo estilo de vida.

Todo camino es válido porque es nuestra aventura, nuestro viaje, nuestra Odisea personal. Habrá aciertos y errores, derrotas y victorias, pero todo será transformador no solo en la esfera personal, sino en la espiritual, en la trascendental.

   ¿Cómo saber que la hemos encontrado?

 Si sientes que tienes unos talentos y una pasión por algo específico y particular, ahí hay una clave que apunta a tu misión como un destino que se debe seguir. En ocasiones, aparecen momentos fugaces, como intuiciones, donde puedes vislumbrar tu futuro y sentir casi que una experiencia mística que te empuja por ese camino.

Cuando hacemos inventario y balance de nuestra existencia, con sus logros, fracasos, lo que hemos hecho, dejado de hacer, nuestras huellas, tristezas, alegrías, sueños cumplidos y esperanzas rotas, nos llevan a una revisión exhaustiva de nuestra vida y tal vez nos sintamos impulsados a realizar cambios en ella. Sin embargo, no es lo externo lo que debe cambiarse o modificarse, sino lo interno con la búsqueda de respuestas a estas interrogantes: ¿quién soy? ¿cuáles son los sueños de mi vida? ¿cómo deseo que sea mi vida?

Hay que profundizar en el interior, explorar ese mundo de sombras y el universo de posibilidades y opciones que a diario se nos presentan. No hay un límite, edad o etapa para descubrir la misión.

Cuando la descubrimos y llevamos a cabo, le estamos encontrando sentido a la vida, porque se descubren los anhelos de nuestro corazón y la razón de la existencia, somos nosotros mismos experimentando la profunda unidad de nuestro ser, somos auténticos y una influencia nutritiva y positiva para los que nos rodean. Experimentamos un sentimiento de plenitud y gozo. 

Esos sentimientos son posibles porque cuando descubrimos nuestra misión, le damos norte y foco a todos los aspectos de nuestra vida, es un haz de luz que se convierte en sabiduría interior para guiarnos y a concentrarnos en nuestro proyecto de vida y de cómo podemos aprovechar nuestras energías y recursos para cumplirlo.

images22Una persona que vive según su misión, está enfocada y concentrada, pudiendo distinguir lo esencial de lo que no lo es, administra sus recursos y esfuerzos, se responsabiliza por sus aciertos y errores y sigue sus aspiraciones más profundas. Son personas que perseveran y se comprometen en la realización de su proyecto, porque sienten que las hace plenas, confiadas y encuentran la motivación para llevarlo hasta el final. 

Cuando asumimos y estamos dispuestos a cumplir con la misión que le da significado a la vida, estamos conspirando para atraer la gracia, dones y recursos del universo. Todo se confabula para apoyarnos, todo coopera, todo viene a nuestros encuentro. Nos conectamos con los campos de energía y vibramos al unísono. El universo se convierte en nuestro aliado y co-creador de nuestra obra, y nosotros, enriquecemos al mundo con una contribución única, personal, especial e irremplazable.

Pasamos a formar parte de una “inteligencia universal” y de una “sabiduría espiritual”.

En el próximo artículo abordaré aspectos más específicos que te ayuden a encontrar tu misión y el sentido de tu existencia.

“A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo”. La Fontaine

 

SIBONEY PÉREZ V.

Publicado en Coaching, Crecimiento Personal, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

SE VAN LOS AMIGOS

Pasa la primavera y llega velozmente el verano, se van las olas de la orilla y llega la tempestad.

Se va el pájaro triste y no se sabe a dónde va, y así también se van los amigos que ya no volverán.

sensibilidad

Se van los amigos y dejan un vacío profundo, queremos seguir sus huellas, pero el viento se las lleva. Sabemos que no prometieron volver, pero les decimos que los esperaremos.

Se va el amigo y con él la alegría, nos quedamos con hambre en el alma y con sed en el corazón.

Están lejos pero sentimos su presencia. Nos imaginamos que están con nosotros y evocamos los recuerdos de las cosas que tan felices nos hacían.

Se van los amigos como las nubes del cielo, como las mariposa del néctar de la flor y como el marinero, que en cada puerto, deja un amor.

Se van los amigos lejos y nos dejan sin calor, se alejan, se alejan y nos quedamos con un amargo dolor.

Se alejan esos amigos que saben nuestros más íntimos secretos, y se van los amigos que nos hicieron muchas veces llorar.

Se han ido esos amigos y hay que decirles adiós, agitar un pañuelo y romper las cadenas que nos atan a inconclusos sueños.images2

Se van los amigos, pero tras sus pasos vienen otros nuevos que no ocuparán su lugar. Pregunto ¿dónde están los amigos viejos? Y el eco me responde, muy lejos de ti se fueron.

Se repite la historia siempre, unos se van y otros llegan y así pasamos la vida, esperando un consuelo, una compañía y sin evitar lo que pasará, esperamos amigos que sin dejar sombra, de nuestro lado se irán.

Amigos que por diferentes razones se alejan, y que allá en el horizonte, marcharse lejos vimos.

¿Como sabrás lo que siento si nos separan mil leguas en la oscuridad?

Se van los amigos y ya no volverán, queda un inmenso vacío que el tiempo no borrará y sabemos que con nosotros, no se encuentra su libertad.

Si algún día ellos regresan, dejaremos la partida en el olvido y juntos lloraremos de infinita felicidad.

images

“La amistad es un amor que no se comunica por los sentidos”. Campoamor.

SIBONEY PÉREZ V.

Publicado en Coaching, Crecimiento Personal, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

EL ÁNGEL QUE CONOCÍ

Dios se nos revela de muchas maneras y formas, y lo podemos ver si uno está atento a las diferentes señales; lo he podido constatar miles de veces, pero sobretodo, cuando veo personas normales, ordinarias, sencillas, incluso en actos rutinarios.

Estaba yo en mi consulta atendiendo a mis pacientes, cuando recibo la llamada de alguien que quería que yo viera a su hijo de 12 años porque tenía una enfermedad que lo hacía convulsionar; quien mi llamaba era la mamá del niño, muy preocupada y angustiada porque veía que él estaba sufriendo y quería ayudarlo a sobrellevar la enfermedad.

Luego de una serie de preguntas de rigor, le di una fecha para mi encuentro con el núcleo familiar, constituido por ambos padres y otro hijo, menor que aquél.

Cuando tuve mi primer encuentro con R.R. (el niño que sería mi paciente), vi un niño muy delgado, muy pálido y taciturno. Esa primera conversación duró una hora, su tono de voz era pausado, bajo, firme, tenía la seguridad de saber perfectamente lo que estaba diciendo.

Sus padres, previamente, me explicaron todo el cuadro médico y los especialistas que lo estaban tratando, así como los cuidados que ameritaba para evitar complicaciones adicionales a las que ya tenía.

Por supuesto, la dinámica familiar había cambiado a raíz de toda la situación y la angustia y el temor era algo presente en su día a día. La vida les había dado un vuelco radical, cada uno de ellos lo experimentaba a su manera, pero R.R. era quien la sufría en carne propia.

1-PDmPP2u3db_vUWGlfj4kXwMis encuentros con él eran para hablar de sus sueños, sus ilusiones, sus juegos, hobbies, las “discusiones y peleas” con su hermano menor. Hablaba de lo que le gustaba del colegio, de sus amigos y de todo lo que conformaba su mundo infantil, no solo el real producto de su enfermedad, sino, el que se imaginaba iba a tener cuando se curara.

Como su familia, yo estaba consciente de los riesgos y pocas probabilidades de salir bien de esa enfermedad, sin embargo, la esperanza de que ocurriera un milagro para R.R. y que su vida, su niñez, fuera como la de todos los niños de su edad, estaba presente, que pudiera hacer las cosas que los niños sanos hacen, pero que, para él, en ese tiempo estaban prohibidas o limitadas.

A medida que íbamos teniendo nuestros encuentros, aunque a veces no podía acudir porque se sentía muy mal físicamente, yo iba descubriendo una fuerza interior muy grande en R.R., mucho más grande de la que puedo incluso ver en personas adultas y sanas.

R.R. estaba al tanto de todo lo relativo a su enfermedad, los doctores y especialistas que lo trataban le habían hablado muy claro para que pusiera de su parte en los cuidados extremos que tenía que cumplir. Estos cuidados incluían desde la alimentación hasta evitar contagio de virus, bacterias. Cualquier cosa podría afectarlo de manera considerable.

Hablamos mucho de eso, él se preocupaba por sus papás y por su hermano, algunas veces, llegó hasta sentirse culpable de ser el motivo de la preocupación de ellos, dado que muchas veces tuvieron que llevarlo de emergencia al hospital y no podía quedarse en ningún momento solo. Sentía que sí no estuviera enfermo, toda su familia podría hacer una vida normal.

Sin embargo, R.R. era un niño y tenía cosas de niño, me reía mucho con él cuando me contaba sus travesuras antes de la enfermedad, y también lo acompañé en sus sueños de cuando se graduara y pudiera ayudar a su papá en el trabajo y de poder comprarle ropa bonita a la mamá y juegos de computadora al hermano. Se veía en una casa grande con patio donde pudiera tener sus juguetes y mucho espacio para tener las cosas que quería tener.

La sonrisa se le dibujaba en el rostro cuando me hablaba de su comida favorita y al mismo tiempo, había en él un rictus de tristeza por no poderla consumir tanto como quería.

Sus ojos negros brillaban cuando me describía su materia favorita y de porqué le gustaba pasar tanto tiempo hablando de ellas, de sus lecturas y temas preferidos, entre ellos, la astronomía. Le gustaba por las noches ver las estrellas brillar y aprenderse el nombre de las constelaciones. Me decía que pasaba horas viéndolas como una forma de entretenerse, cuando por razones de los medicamentos, no lograba dormirse.

También habló mucho acerca de su enfermedad, de lo que pensaba y sentía y de cómo lo había impactado conocer gente con su mismo tratamiento y se había muerto. Hablamos sobre eso, en una oportunidad llegó a decirme “sé que los ángeles no nos abandonan en esos momentos y Dios nos espera con una gran sonrisa allá, donde están las estrellas”.

La pregunta que me hacía y aún me hago es la siguiente ¿es necesario que una personita experimente situaciones tan profundas y complejas a tan temprana edad? Siempre me asombré de su madurez y manera de encarar y enfrentar la enfermedad, pero al mismo tiempo veía en él una inocencia e ingenuidad pura, limpia, fresca. A veces me parecía estar en presencia de un adulto en cuerpo de niño y otras, de un niño con mente adulta. Era una síntesis que no es contradictoria ni ambivalente, aunque si me resultaba a veces, dulce y amarga.

 Como lo expresé anteriormente, su espíritu de lucha encarnaba al verdadero guerrero, a esos valientes que enfrentan al propio miedo y logran vencerlo, siempre aparecía, siempre estaba con él. Podía quejarse de dolor, sentir fastidio ante tantos medicamentos, de tantas visitas a médicos, de su cuerpecito frágil, delgado y cansado, y no obstante me decía, una y otra vez, “quiero vivir”, “quiero ayudar a mis papás”, “quiero seguir jugando con mi hermano”, “quiero ir al colegio”.

R.R. tenía una picardía cuando me contaba sus cosas y de lo que hacía para entretenerse durante tantas horas de tratamiento y cuando me las contaba, me hacía su cómplice al mismo tiempo, me repetía “no se los digas a mis papás”.

¡Por supuesto!  Que no lo hacía, principalmente porque no existía ningún riesgo para él y su tratamiento, otra razón era porque simplemente eran cosas que hacen un niño sano a esa edad.

Todavía tengo fresca en mi memoria una historia que construyó a partir de unos dibujos que le proporcioné. Era su propia historia vista desde los ojos tiernos y dulces de un niño, que, a pesar de ser muy maduro para su edad y las circunstancias, en esencia era un niño.

En su historia había risas, alegría, juegos, fantasías, sueños, anhelo de vivir, de disfrutar las cosas simples, pequeñas y diarias que ofrece la vida. Su mundo era un mundo mágico, un mundo de aventuras que quería realizar cuando se mejorara y eso era lo que lo mantenía vivo, ese era su propósito en la lucha y batalla que mantenía. En él no había resentimiento con la vida, no había “los ¿por qué a mí?” al contrario, había ilusiones, había esperanza, había ánimo, había sed de vida.

R.R. tenía otra cita conmigo y ya me había adelantado de lo que quería hablar en ella, de lo que me iba a contar, no sin mostrarme su acostumbrada picardía, le devolví una sonrisa cómplice, esa que nos había unido en otros momentos, ambos sabíamos “el secreto” infantil que compartíamos, su secreto, su secreto de cuando fuera grande.

Revisé mi agenda y vi que al día siguiente R.R. vendría a su cita; dispuse todos los materiales con los que iba a trabajar con él para aprovechar el tiempo juntos y obtener el mayor beneficio para él, porque a veces se cansaba mucho. En esos materiales estaba su sonrisa, su picardía, la alegría y la tristeza, la fuerza, la luz.

Llegó el día y ya estaba preparado todo, yo esperaba ver su carita mezcla de tranquilidad y alegría, de madurez y sabiduría, de juego y seriedad.

divine-light

R.R. no llegó a la cita conmigo, ese mismo día me notificaron que había ido a un encuentro mucho más importante que el mío, se había ido a visitar a Dios, desplegó sus alas y alzó vuelo para brillar en el firmamento junto a las estrellas que en la noche contemplaba. Abandonó su cuerpo frágil y débil que lo limitaba en su niñez, que le impedía jugar como quería, con la libertad que solo en sus horas de dormir tenía.

Su partida me ha dolido mucho por varias razones, por una vida que concluye de forma prematura, por unos padres que no tienen consuelo y por un hermano que pierde a su compañero de juegos, por las cosas y “pequeños secretos” que él y yo compartimos en las horas en que nos vimos.

R.R. fue el ángel que conocí aquí en la tierra y espero que, así como yo disfruté su presencia y conversación, Dios esté en este momento sonriendo cuando ve su carita llena de picardía.

Gracias R.R. por enseñarme a honrar la vida con ojos de niño, gracias por las horas compartidas.

Descansa en paz que ahora Dios es el guardián de tus secretos, ellos están a salvo.

“Los niños están continuamente ebrios: ebrios de vivir”. P. J. Toulet

SIBONEY PÉREZ V.

Publicado en Coaching, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

REGALO DE CUMPLEAÑOS

240_f_145702232_duzwxyan1wrssflgz5b1culozioqj4dn.jpg

Hoy es un día más de tantos que tiene el año, pero no es igual que todos porque hoy es un día especial para ti, por ser el día de tu cumpleaños.

¡Cuántas cosas quisiera obsequiarte y ofrendarte para que recuerdes este día!, pero ya ves, he venido a tu encuentro con las manos vacías, ábrelas y verás que no hay nada en ellas, ningún presente, ninguna sorpresa, ni siquiera una tarjeta.

No es porque no haya cosas en este mundo que pudiera regalarte o que unas cuantas monedas no pudieran comprar. Sí las hay, y muchas, solo que lo que yo quiero regalarte no lo hay en las tiendas y no existe el papel con el que lo pudiera envolver; porque lo que yo quiero darte no se compra, no se vende, tan solo se vive y se siente.

Pude preguntarte lo que querías que yo te regalara y tú darme tantas respuestas como cosas desearas, pero no hubo necesidad de preguntarlo o que tú me lo dijeras.

Hoy miro el pasado a través del prisma del tiempo y remonto mis recuerdos a años casi enterrados, años en los cuales estuvimos compartiendo sueños, ilusiones, desencantos y realidades, dudas y secretos.

Desde esos días han pasado tantas cosas, unas buenas y otras malas, pero cada una de ellas nos fue uniendo más, a tal punto, que el afecto y la comprensión no han menguado en su intensidad, aunque si ha variado en su forma de expresión.

¿Qué ha hecho que estos sentimientos hayan perdurado con el correr del tiempo? Muchas cosas, todas ellas intangibles, inmensurables, imponderables, pero todas logradas con esmero, esfuerzo y paciencia y, sobre todo, por la cualidad de dar sin esperar nada, sin exigir, sin demandar, sin transformar nuestra individualidad. Cualidad que nos ha permitido sentirnos libres para ser lo que realmente somos, sin mentiras, sin engaños; sabiendo a ciencia cierta que esperar de cada uno, porque no existen trampas ni arenas movedizas.

Yo estoy segura de que todo esto que te digo tú lo sabes y también sabes lo que quiero regalarte, pero a veces las cosas, aunque las sepamos, queremos oírlas porque así se convierten en testimonios fieles de nuestros sentimientos y en eco de las palabras que dice el corazón.

Hoy no tengo un obsequio para darte, ni siquiera traigo una vela de cumpleaños que pudiera encender para que conmigo la apagaras; solo tengo para ofrecerte hoy y siempre, el refugio y el calor de mi afecto que nunca podrá ser igualado por tantas velas, como en tu vida, vayas apagando.

Hoy pido al Gran Custodio que me conceda suficiente tiempo para compartir contigo y que, así como compartimos la primavera de nuestros primeros años, podamos compartir, en ese futuro incierto, el otoño de nuestros últimos años y poder recordar entonces que se labró un pedazo de historia que juntos se vivió.

¿Qué quiero regalarte? Salud, felicidad y el logro de tus deseos, y mientras esas cosas dependan de mí, te las regalaré, no solo hoy que es tu cumpleaños, sino siempre porque:

Ningún lugar está lejos, cuando el amor es sincero.

Ningún lugar está lejos, porque el amor verdadero siempre está cerca.

¡FELIZ DÍA DE CUMPLEAÑOS!

regalo-e1423784396696.jpg

“El amor vive más de lo que da que de lo que recibe”. Concepción Arenal

SIBONEY PÉREZ V.  

 

Publicado en Coaching, Crecimiento Personal, Pareja, Psicología | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario